Hebreos 1:1-2
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quién constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.
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8 de diciembre de 2011
¿Hay algún peligro en creer en el rapto pretribulacional?
Continuación....
Mateo 24
El capítulo 24 del libro de San Mateo, es también objeto de discusión, especialmente por el versículo 13, que dice: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”; aquí los postribulacionistas dicen: ¿entendieron? Dice claramente que el que persevere hasta el fin será salvo, y ese fin, es el fin de la tribulación, por lo tanto la iglesia debe estar aquí en la tierra hasta ese día. Trae consecuencias parecidas, el párrafo que está entre los versículos 29 al 31 que rezan: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” Ellos dicen: Aquí dice claramente que el día que Jesús regrese a la tierra y que será después de la tribulación, recién enviará a sus ángeles a juntar a sus escogidos por todo el mundo, entonces ¿Cómo es que la iglesia será arrebatada antes de la tribulación?
Analicemos este asunto: A partir del versículo 5 hasta el 13 (por favor revise su Biblia), el Señor Jesús relata todo el periodo de la tribulación, y lo hace de manera resumida por lo que es difícil percibir los eventos de manera particular, pero hasta el versículo 8 probablemente esté hablando de la primera mitad de ese periodo. Desde el versículo 9 hasta el 13 parece tocar exclusivamente la segunda mitad de la tribulación. El versículo 13 que habla de los que perseveren hasta el fin serán salvos, no es una referencia taxativa del fin del periodo de la tribulación, sino más bien es una referencia a que cada cristiano debe ser fiel y perseverante hasta el fin de sus días, pudiendo aplicarse este concepto, incluso a aquellos que han muerto antes del arrebatamiento o antes de la tribulación. Todo el que persevere hasta el fin de sus días, será salvo; por supuesto que hay que incluir a aquellos que perseveren hasta del fin de la tribulación.
En el versículo 14, Jesús trata de destacar un evento muy importante del periodo final, y habla de la predicación del evangelio principalmente por los dos testigos, en el segundo periodo de la tribulación, es decir en los últimos tres años y medio; es tan especifico el Señor, al señalarnos el tiempo de predicación del evangelio, que en Apocalipsis dice: “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio” (Ap 11:3), mil doscientos sesenta días que son tres años y medio. Este versículo, el 14, también termina con la palabra ‘fin’; porque abarca hasta el final de la tribulación.
Desde el versículo 15 hasta el 31 el Señor comenta algunos detalles exclusivos de la gran tribulación, vale decir de los últimos tres años y medio de ese periodo, y parte citando a Daniel, quien dijo: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Dn 9:27) Daniel en este versículo menta toda la tribulación, por eso dice ‘y por otra semana’; usted debe saber que se trata de una semana de años, y por lo tanto son siete años, pero a la mitad de la semana, o sea hacia los tres años y medio, el Anticristo, a quien Daniel llama el desolador, hará cesar el sacrificio y la ofrenda, rito judío que se reanudará en Jerusalén seguramente en los primeros meses de esa semana de años; a ese hecho le llama Daniel, confirmar el pacto con muchos, refiriéndose principalmente a los judíos que harán un pacto con el Anticristo para reanudar los ritos en el templo de acuerdo a la ley de Moisés; pacto que será visto seguramente como un gran avance del pueblo judío, pues lo más probable es que ellos en ese momento no se den cuenta que están frente al hijo de perdición. La muchedumbre de las abominaciones que menciona Daniel incluye lo que dijo Jesús en el verso 15, ‘la abominación desoladora’; o el intento del desolador o Anticristo de invadir Israel, la guerra de Armagedón y hasta el final cuando todo el poder de Jesús se derrame contra el desolador o Anticristo.
Jesús parte en el versículo 15 entonces y relata la gran tribulación, relato que concluye en los versículos 30 y 31 que dicen: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” Aparece Jesús, viniendo en las nubes, y en esa venida, todo ojo le verá (Ap 1:7) tal como lo dicen las escrituras. Esa será la segunda venida de Jesús a la tierra. Y juntará a sus escogidos de todas partes del planeta, porque muchos de los creyentes que les ha tocado vivir en la tribulación, especialmente judíos, estarán vivos. Ellos han sido perseguidos, y martirizados por el Anticristo, pero en el tiempo de su venida estarán vivos, y no habrán ascendido a los cielos, ellos no pertenecieron a la iglesia, porque no se arrepintieron en el periodo de la iglesia, pero llegarán a ser salvos porque creyeron en Jesús y le entregaron su corazón durante el periodo de la tribulación; a ellos Jesús los juntara usando sus ángeles. Recordemos que 144.000 judíos, fueron sellados para Dios en el capítulo 11 de Apocalipsis, y esto fue en los primeros tres años y medio del periodo tribulacional, y posiblemente muchos de esos judíos hayan muerto en la gran tribulación a manos de Anticristo, pero muchos de ellos deben estar vivos, y ellos serán reunidos por los ángeles en el día en que Jesús venga.
Aquí con toda seguridad se produce la confusión, por que los de la teoría postribulacional, piensan que estos escogidos a quienes el Señor juntara de los cuatro vientos, son la iglesia. El hecho de que el día del regreso de Jesús a la tierra, haya gente creyente viva, no parece ser un privilegio exclusivo de los judíos, seguro que habrá también algunos gentiles, o no judíos, que por la misma razón que estos, se mantendrán fieles hasta el final de esos días. Pero el hecho de que haya creyentes ese día, en ninguna parte de la Biblia deja entrever que serán solo gentiles o creyentes en Cristo convertidos solo por la fe y la gracia, como es la opción de la iglesia; por el contrario, de que esa gente pertenezca al pueblo de Israel, hay muchísimos pasajes que lo afirman de manera categórica. Veamos como muestra algunos de esos pasajes: “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré” (Jer 30:7-9) Aquí Dios llama a los judíos sufrientes en los días finales de la tribulación ‘tiempo de angustia para Jacob’ Recuerde que Jacob es otro de los apelativos que se le da al pueblo de Israel, y cuando menciona que quebrara el yugo y las coyundas de Israel, es porque ese día será el final de la opresión para ese pueblo, y luego se le llama rey David, al rey que en este caso es Jesús, quien gobernará el mundo luego de esa batalla final. El profeta Sofonías también escribió: “Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal” (Sof 3:14-15) Este pasaje también habla exclusivamente de los israelitas, quienes hayan pasado por la tribulación vivirán esa alegría y regocijo, y nunca más verán el mal. Jesús mismo, en el pasaje que estamos analizando, o sea Mateo 24 dijo: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo” (Mt 24:20) Al decir Jesús que su huida no sea en día de reposo, se refiere exclusivamente a los judíos, quienes según la ley no deben realizar trabajos en los días de reposo (Ex 20:8-10) y según el antiguo sanedrín, se había establecido que quien recorra una distancia mayor a mil pasos, sería considerado trabajo y por lo tanto una grave falta al mandamiento de Jehová. Jesús lo dijo para incentivarlos a la oración principalmente, pero también pensando que muchos al no poder huir de sus enemigos por la limitación de recorrer un trecho tan corto, serían presa fácil de sus perseguidores.
También hay por supuesto pasajes que mencionan a gente no judía, atravesando la tribulación, o sencillamente dan a entender que serán tanto gentiles como judíos; veamos una pequeña muestra: “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zac 14:16) Aquí dice claramente que mucha gente que vendrá a favor o en contra del Anticristo a la llanura de Armagedón, sobrevivirá a esa guerra; es posible que algunos que eran contrarios a Jesús se conviertan a él en esa guerra, y sobrevivan, porque lo que es seguro, es que ningún contrario a Jesús sobrevivirá; pero todos los que logren pasar esa terrible guerra, y que provengan de cualquier nación del mundo, en los años subsiguientes, subirán o irán a Jerusalén a adorar al rey Jesús y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Jesús al también mencionó a todas las naciones del mundo cuando dijo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mt 24:31) Dicho en otras palabras, los ángeles juntarán a los escogidos de todos los lugares de la tierra, y esto incluye por supuesto, a gentiles.
Pero aún no hemos aclarado la confusión; porque los que discuten que esas personas de todo el mundo, que acabamos de ver pasando por la tribulación y que vivirán con Jesús después de ese periodo, son la iglesia, podrían tener razón y aunque tratáramos de defender nuestra posición diciendo que también habrá judíos entre esas personas, no nos serviría, porque los judíos también pueden pertenecer a la iglesia si se convierten a Cristo; entonces quedaría claro de que la iglesia no tiene arrebatamiento y pasa por la tribulación, tal como ellos lo enseñan. Pero… ¡No, no! La iglesia según la Biblia será arrebatada y no pasará por la tribulación, porque no nos ha puesto Dios para ira, o sea para pasar por el día de su ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; tal como lo dice en el libro de 1 Tesalonicenses 5:9, y los pasajes que hablan de esto son específicos y ya los hemos comentado.
Lo que debemos entender, y en esto hay que tener cuidado; es qué clase de salvación tiene la iglesia, y qué clase de salvación tienen esas personas que pasan por los días de la tribulación. Por ejemplo en la dispensación de la fe, Abraham para ser salvo solo necesito eso, fe; eso implicaba creerle a Dios que Sara tendría un hijo siendo ella ya anciana con más de 90 años, significaba obedecer a Dios y sacrificar a su propio y único hijo, y cosas como esas; porque la Biblia dice que: ‘Abraham creyó a Dios, y eso le significó ser reconocido como justo’ (Gal 3:6, Stgo 2:23, etc.) ; en la era de la ley, se necesitaba cumplir con los ritos establecidos en ésta, y así ser salvos; mas en la dispensación o era de la gracia, la cual es la era de la iglesia, la salvación es así, ‘por gracia’. ¿Qué significa esto? Significa que la era de la fe, la era de la ley y finalmente todas las eras anteriores han venido a cumplir un rol con consecuencias acumulativas en la conversión del hombre de estos días. Porque la fe de Abraham fue muy diferente a la fe que necesitamos nosotros; Abraham no veía absolutamente nada, él solo oyó la voz de Jehová y partió con rumbo desconocido, llegó a Canaán como Dios le dijo, pero la tierra estaba ocupada, anduvo como errante de un lugar a otro buscando donde posar, y finalmente fue hasta Egipto en busca de un poco de pan, como dicen las escrituras, ‘fue un arameo a punto de perecer’ (Dt 26:5), fue uno que cuando Dios le prometió que de él sería la tierra de Canaán, sin poder comprenderlo preguntó ¿en qué conoceré que la he de heredar? (Gn 15:8); pero a pesar de lo incomprensible de las propuestas de Dios para él, Abraham creyó a Dios. Nosotros también necesitamos una fe, pero nosotros tenemos un panorama muy amplio delante de nuestros ojos, nuestra fe esta cimentada en hechos reales, nosotros tenemos cumplidas muchas de las promesas de Dios, incluidas las promesas hechas a Abraham, a David y a otros profetas, y solo necesitamos mirar los hechos, y reaccionar; solo necesitamos mirar a la cruz de Cristo, y creer que lo que viene por delante es una realidad; quiero decir que la fe de nosotros es mucho mas sencilla que la fe de Abraham, porque tiene muchísimos más elementos en qué sustentarse. Así también la era de la ley, cumplió en nosotros su importante rol de hacernos ver que somos pecadores y que sin la gracia de Dios, nos es imposible presentarnos delante de él como justos. Podríamos argumentar a cerca de cada una de las eras pasadas, para ver como ellas han influido en nosotros, pero nos extenderíamos mucho; lo importante es que usted vea que la salvación ha sido un tanto diferente para las personas en las diferentes etapas o dispensaciones. La salvación en la era de la iglesia es por gracia para los que tienen fe en Jesús y se han constituido en un grupo que metafóricamente representa el cuerpo de Cristo y que se llama ‘La Iglesia’. Las escrituras dicen que Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador (Ef 5:23) pero, ¿Salvador de qué? Salvador de que su cuerpo pase por la tribulación.
Y si nos trasladamos a los días de la tribulación, veremos que la gente de esos días, sabrá muy bien los hechos del arrebatamiento de la iglesia, seguramente estará consciente de que perdió su gran oportunidad de ser salva por gracia, conocerá en persona al Anticristo, vivirá en carne propia la difícil situación alimentaria y climática de esos últimos días, sabrá que todo eso fue predicado y advertido en la era de la iglesia, entonces casi no necesitará fe, porque lo que a nosotros nos cuesta creer, para ellos será una realidad; podríamos decir que ellos se salvarán casi por su valentía y por su determinación al enfrentarse al Anticristo, por negarse a recibir la marca de la bestia, y no tanto por creer en Jesús; pues si nosotros los de la era de la iglesia, tenemos muchos elementos que nos ayudan a creer en Jesús, ellos tendrán mayores razones de hacerlo, por lo que creer en Jesús no será el problema, sino que la razón de su salvación será la determinación de vencer o resistir al Anticristo; de esta forma podríamos decir que ellos se salvarán casi mas por obras que por gracia; ni siquiera estará el Espíritu Santo para ayudarlos como lo hace hoy con nosotros. Daniel hizo una mención muy importante a la forma en que esas personas se salvarán, con respecto a la ayuda de parte de Dios para ellos, él escribió: “Y en su caída (a manos del Anticristo) serán ayudados de pequeño socorro…” (Dn 11:34) Serán ayudados muy poco, pues ni siquiera la predicación del evangelio estará tan al alcance para esas personas, el profeta Amos escribió: “E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán” (Am 8:12) La salvación para los que pasen por la tribulación será entonces producto de la decisión y valentía de esas personas, ayudadas de pequeño socorro de parte de Dios. Hay pasajes que hablan de esto claramente, veamos lo que escribió Daniel por ejemplo: “El (Señor) respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán” (Dn 12:9-10) Este pasaje que se refiere principalmente a los judíos, dice que la gente de la tribulación será limpiada y emblanquecida de su pecado; eso significa que tendrá que atravesar por momentos de dolor y sufrimiento, pero así serán salvos; ahora, en la era de la iglesia, está la posibilidad de ser salvos sin ni siquiera pasar por muchas pruebas, porque está disponible la gracia de Dios, pero en aquellos días los entendidos, o sea los que de alguna manera se den cuenta que la única vía de salvación es resistir al enemigo hasta la muerte, ellos serán salvos; no sucederá así con los impíos, ellos por supuesto, como en toda época, no entenderán nada, y continuarán con su vida de pecado. Otro pasaje dice: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos” (Mal 3:2-4) Otro pasaje más decidor que los anteriores: “Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El (se refiere a Israel) invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios” (Zac 13:8-9)
Por supuesto que no se trata de decir que en la era de la gracia las personas no pasan por pruebas; hay pruebas, y también hay sufrimiento, persecución, martirio y muchas cosas de esas, que a muchos les ayudan y les bendicen para que se aferren a Dios, y a muchos les confunden y les hacen renegar de Dios, tal como ocurrirá también en los días de la tribulación; pero el creyente de la era de la gracia, no se será probado al mismo nivel de los de la tribulación; pues Jesús mismo dice en el versículo 21 de este capítulo que estamos analizando: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora ( o sea hasta esos días) ni la habrá” esos días serán terribles y nadie que haya vivido antes de esa época los puede conocer. Pero el creyente de la era de la iglesia tiene que tener más fe que los de la tribulación, porque muchas de las cosas que espera, están mas allá de esta era, y como dice la propia palabra de Dios, sin fe, nadie podrá agradar al Señor (Heb 11:6). Así como también en el tiempo de la tribulación existirá una cierta gracia o favor de parte de Dios y de su Espíritu, esto que Daniel le llamó ‘pequeño socorro’, y también ellos tendrán que tener algo de fe, pues aún quedarán cosas por venir, pero la situación es muy diferente y ellos deberán actuar en razón de la realidad que viven para ser salvos.
Es bueno decir aquí, que para el hombre es mucho más difícil ser salvo por gracia en esta era, que por las obras de valentía de los días de la tribulación; para muchos de nosotros pasar por el valle de sombra y de muerte nos hace más bien que mal, y por eso creo que serán más los salvos, en proporción digo, del tiempo tribulacional que del tiempo de la gracia. También están por supuesto aquellos que en el sufrimiento se ciegan y no pueden ver la mano de Dios tratando de limpiarlos de su pecado con la lejía del dolor; hay un pasaje en Apocalipsis que grafica esto muy claramente: “El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Ap 16:8-11) No todo el que sufre dolor se convierte a Dios, sino solo aquellos que tienen entendimiento y están dispuestos a humillarse delante de él; los demás como dice el pasaje, morderán de dolor sus lenguas, pero seguirán blasfemando el nombre de Dios.
Para terminar este pequeño comentario del capítulo 24 de San Mateo, diremos que en los versículos 35 al 39 el Señor amonesta y llama a creer en lo que él está diciendo, porque han pasado otras ocasiones, (los días de Noé) en que los hombres han dejado escapar por descuido sus mejores oportunidades. Pero en los versículos 40 y 41, el Señor pasa a comentar detalladamente cómo será el momento en que se produzca el arrebatamiento, dice: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.” No es una regla, que uno será tomado y el otro será dejado, pero nos enseña claramente que algunos si serán arrebatados y otros no.
El día que venga por segunda vez el Señor Jesús con sus santos ángeles, casi podrá ser calculado; ya hemos hablado de eso y la Biblia da periodos de tiempo exactos. Una vez que empiece la tribulación, solo será cosa de contar los siete años que durará esta y luego vendrá el Señor. O cuando terminen los mil doscientos sesenta días de predicación de los testigos de Dios (Ap 11:3) o cuando pasen los cuarenta y dos meses del dominio de la bestia o Anticristo (Ap 13:5), etc., quiero decir que el día en que Jesús regrese a la tierra por segunda vez, será perfectamente predecible; pero… ¿Por qué entonces algunos versículos al final del capítulo 24, dan a entender que nadie sabe el día ni la hora en que el Señor vendrá? (v 42, 44, 50) Porque el día y la hora que nadie sabe, es el día y la hora del arrebatamiento de la iglesia, ese día se producirá cuando la gente menos lo piense y es un día que según la Biblia nadie sabe, ni siquiera los ángeles, sino solo el Padre, como dice el versículo 36.
La gran muchedumbre
Otro punto controversial, es la gran muchedumbre. El pasaje que habla de eso, dice: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.” (Ap 7:9-10) Y más abajo el pasaje dice: “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Ap 7:13-14) Como usted puede leer, esa gran muchedumbre esta allá en el cielo, delante del trono y en la presencia del Cordero, quien es Jesús, y ellos han salido de la ‘gran tribulación’; para los postribulacionistas o para algunos de ellos, para los que aceptan que de alguna manera habrá arrebatamiento aunque sea al final de la tribulación, porque algunos de ellos piensan que no hay arrebatamiento a los cielos; más para los primeros, esta es una confirmación de que la iglesia que en este caso sería esa gran muchedumbre, ha pasado por la tribulación y recién ha sido arrebatada al final de ella; viéndolo así, ciertamente es un buen argumento a su favor. Para aquellos que niegan la posibilidad de un arrebatamiento literal, este pasaje pasa a ser un grave problema.
Y… ¿Qué dicen los pretribulacionistas? Para nosotros esa gran muchedumbre no es la iglesia, pero sí estamos de acuerdo que ellos han sufrido en la gran tribulación, han muerto a manos del Anticristo y ahora están en el cielo. Algunas de nuestras razones para decir que no pertenecen a la iglesia, son estas:
Pablo escribió: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros” (2 Tesalonicenses 1:7-10). Si bien esta es una carta a los Tesalonicenses, de alguna manera es también una profecía que hace referencia a estos dos grupos de salvos: los de la era de la iglesia que son arrebatados a los cielos antes de la tribulación, y los de la era de la tribulación que mueren y son arrebatados a los cielos, y que forman esta gran muchedumbre. Pablo dice claramente, a vosotros que sois atribulados o que vivisteis en la tribulación, el Señor les dará reposo con nosotros o junto a nosotros, Pablo se cuenta entre los de la iglesia. ¿Cuándo? Cuando se manifieste el Señor Jesús y sus ángeles desde el cielo al final de la tribulación.
Apocalipsis 7:14 dice: “Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” Si examinamos con detenimiento este pasaje, nos podemos dar cuenta fácilmente que esta gran muchedumbre no es la iglesia, porque ellos, los de la gran muchedumbre han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero. Esto denota la terrible lucha que han tenido que soportar y vencer para poder ser merecedores del cielo, por lo tanto no han sido salvos como los de la iglesia, que han gozado de la abundante gracia de Dios para estar también allí. Incluso más abajo, en versículo 16 dice que ellos ya no sufrirán hambre ni sed, ni tampoco ese sol dañino de los días de la tribulación, les hará más daño; en contraposición a los de la era de la iglesia que cuando sean arrebatados, estarán moliendo en molinos, pastando sus ganados en el campo y pensando confiados en que quizá el Señor aún no vendrá.
Pero… ¿Acaso no será probada la iglesia? Si. Por supuesto que será probada, pero la prueba no significará pasar por la tribulación. Muchos piensan que esta es la prueba que debe pasar la iglesia, para demostrar su fidelidad a Dios; pero razonemos en lo siguiente: La iglesia tiene más o menos 20 siglos de existencia, y dentro de ese periodo, mucha gente que perteneció a la iglesia de Dios ha muerto, ellos no tuvieron oportunidad de pasar por la tribulación, y si en la tribulación se lleva a cabo la prueba, ¿cómo pasarán esa prueba ellos? No es posible que algunos pasen por el periodo de prueba y otros no, creo que eso sería injusto; por lo tanto, el periodo de la tribulación no es la prueba de la iglesia. Y… ¿cómo será entonces probada?
La iglesia, ha vivido diferentes etapas: La época primitiva, donde los datos a cerca del Mesías estaban cercanos; luego la intromisión de doctrinas y ritos paganos, cuando la iglesia se fusionó con el imperio romano y se hizo universal o católica; etapas de oscurantismo, donde no había siquiera Biblias para leer; épocas en que se debió defender la fe, poniendo incluso la vida por entre medio; épocas de libertad absoluta, donde los hombres gozan de todo tipo de bienestar y toda la información está expedita y al alcance de todos, en fin; cada cual en su momento, ha sido probado, ya sea de manera individual o como grupo o iglesia, muchos quizá demostraron a Dios su fidelidad, con la lucha, con sus propias vidas, pero para muchos esa prueba se reduce solo a creer y vivir de acuerdo a los deseos de Cristo. No se piense que los que sufren solo son probados, debemos entender que la prueba más dura de pasar es precisamente aquella en que no hay sufrimiento ni enfermedad, ni necesidad. Los hombres que les toca pasar por este tipo de prueba, generalmente no la pueden pasar exitosamente, ellos no se aperciben del peligro que corren, y es posible que ni siquiera lleguen a ser salvos, destinando así a pasar sus vidas en eterna condenación. Esta completamente demostrado que esto es así, pues en tiempos difíciles, mucha gente ha llenado las iglesias, y a luchado contra toda adversidad a fin de ser salvo, pero en los tiempos de bonanza, el hombre generalmente tiende a alejarse de Dios y a desechar toda oportunidad de salvación que se le presenta. Para terminar y poner como ejemplo, transcribiré unos versículos que demuestran esto que vengo diciendo, y que en su momento fue el error de Israel cuando llegó a la tierra prometida; mientras ellos no tenían pan, ni agua en el desierto, ellos de alguna manera se aferraron a Dios, pero cuando llegaron a la tierra que fluía leche y miel, ellos se olvidaron de su salvador. El pasaje dice: “Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño. Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, y comió los frutos del campo, e hizo que chupase miel de la peña, y aceite del duro pedernal; mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de la uva bebiste vino. Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y menospreció la Roca de su salvación. Le despertaron a celos con los dioses ajenos; lo provocaron a ira con abominaciones. Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían temido vuestros padres. De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios tu creador.” (Dt 32:9-18)
En la era de la gracia hay mucha bendición para los que se salvan de pasar por la tribulación, pero también es el tiempo en que para los hombres es mucho más difícil pasar la prueba, aquí necesitamos detenernos un momento y meditar en cómo estamos pasando la prueba que está delante de nosotros. En medio de toda la abundancia y comodidad en que hoy vivimos, debemos estar mucho mas agradecidos de nuestro Dios, debemos estar mucho más aferrados a su gracia, porque nadie, en ninguna otra era, ha tenido estas regalías y ventajas de las que nosotros gozamos hoy; pues Jesús cuida y ama a la iglesia, tal como lo hace un marido amante de su esposa, la palabra dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. (Ef 5:25-30) Primeramente Jesús purifica a la iglesia, mediante el agua del bautismo y la palabra de Dios, que es la Biblia, la que hoy esta tan al alcance de todos; no dice aquí que la purifica con el dolor y sufrimiento, la iglesia no blanqueará sus ropas en la sangre del Cordero, como lo tendrán que hacer los que pasarán por la tribulación. Luego dice que Cristo mismo se entrego a la muerte, a fin de santificar a la iglesia, pero los que pasarán por la tribulación, tendrán que ofrendar sus propias vidas para ser reconocidos como santos. Cristo ama a la iglesia como un hombre ama su propio cuerpo, al cual nadie descuida y somete a propósito al dolor y sufrimiento, nadie aborreció jamás su propio cuerpo, y nosotros somos el cuerpo de Cristo, somos carne de su carne y hueso de sus huesos, por lo tanto no seremos sometidos a dolor y tribulación.
De alguna manera esperamos haber contribuido a contestar vuestras inquietudes y despejar vuestras dudas acerca del arrebatamiento de la iglesia. No hay ningún peligro en creer en esta doctrina, porque es una doctrina basada en las escrituras, y los que predican lo contrario, usted mismo los puede juzgar. Ustedes deben apegarse al Santo Espíritu para ser enseñados en toda buena doctrina, pues él siempre está presto para guiarnos a toda verdad. Mientras tanto estamos preparando alguna otra enseñanza, estar siempre atentos a estas publicaciones. Que Dios les bendiga muy ricamente. Amén.
9 de noviembre de 2011
¿Hay algún peligro en creer en el rapto pretribulacional?
Hay un gran sector de la cristiandad que cree en el ‘rapto’ o arrebatamiento de la iglesia, y muchos de los que creen esto dicen que será un evento pretribulacional. Es decir, creen que la iglesia será arrebatada a los cielos en un momento determinado; algunos creen que eso será de forma secreta, sin que nadie se dé cuenta, otros piensan que será a la vista de todo el mundo, y otros probablemente no se preocupen de la forma en que eso sucederá, pero sí están de acuerdo en que el ‘rapto’ será una realidad para la iglesia.
Por otro lado, tenemos a aquellos que se niegan completamente a aceptar que aquello que venimos diciendo, suceda; y ellos tienen un montón de razones para demostrar que ese rapto o arrebatamiento nunca sucederá; y muchos de sus argumentos son de tal peso, que hacen temblar las bases de los que promueven el rapto pretribulacional. Hay también un sector que se encuentra entre la mitad de estas dos posiciones; y se han llamado los ‘midtribulacionalistas’; ellos también tienen su argumentos, que en cierta forma también son validos.
Le invito a revisar brevemente estas posiciones; digo brevemente, porque estas teologías están basadas en estudios bastante profundos y exhaustivos de la palabra de Dios, y que han traído como fruto, un cierto fraccionamiento de la iglesia; división que por supuesto, no nos trae ningún beneficio. Los que promueven el rapto pretribulacional, o sea que el rapto será un instante antes de que empiece la tribulación, tienen la mejor interpretación de los pasajes bíblicos, que se refieren a este tema; ellos enseñan de que uno de los propósitos del rapto es el de evitar que la iglesia pase por la tribulación. Si bien, los que están en contra de esta enseñanza, tienen buenos argumentos para rechazar esto, podríamos decir que ellos no profundizan mucho en el análisis de los versículos en cuestión y pareciera que más bien se dedican a argumentar en contra de cada una de las razones que presentan los pretribulacionalistas para afirmar lo que creen.
Antes de continuar con nuestra explicación, diremos que pretribulacionalismo o pretribulacionismo, se denomina a la enseñanza que afirma que la iglesia será arrebatada antes de la tribulación; el midtribulacionalismo o midtribulacionismo, enseña que la iglesia será arrebatada en la mitad de la tribulación; y postribulacionalismo o postribulacionismo, es enseñar que la iglesia pasará por la tribulación; algunos postribulacionalistas afirman que el arrebatamiento será después de la tribulación y otros indican que definitivamente no habrá tal arrebatamiento. A continuación analicemos algunas de las razones que están en conflicto:
Apocalipsis 4:1-2
Uno de los primeros puntos conflictivos con los que se encuentran las personas que leen a cerca de esta guerra de argumentos en contra y a favor del rapto pretribulacional, está en Apocalipsis 4:1-2, que dice así: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”
Es verdad que la enseñanza del rapto pretribulacional, es muy posterior a la que dice que no habrá tal rapto y que la iglesia estará siempre aquí en la tierra hasta la venida de nuestro Señor Jesús, y que por lo tanto pasará por toda la tribulación y que como ya hemos dicho ellos son los postribulacionalistas. Cuando los primeros estudiosos comenzaron a discernir estos temas y aceptar la idea del rapto, que por lo demás siempre ha estado en boca y mente de muchos a través de la historia, pero que no se había agrupado como enseñanza; ellos argumentaron que uno de los versículos que apoyaba la idea de que la iglesia sería arrebatada a los cielos, era precisamente este, que dice ‘sube acá’; ellos dijeron que era una mención a la iglesia siendo invitada a subir a los cielos. También es verdad que después que se estableció el rapto como una enseñanza, algunos estudiosos o teólogos pretribulacionalistas, como el Dr. Walvoord, Thomas y otros, reconocieron que estos versículos no enseñan que es a la iglesia, a quien se invita a subir al cielo, sino al mismo Apóstol Juan. Este solo hecho sin embargo, no puede echar por tierra una enseñanza tan grande y completa como es la enseñanza del arrebatamiento pretribulacional; porque si bien puede ser antojadiza la pretensión de enseñar que en Apocalipsis 4:1-2 se está invitando a la iglesia a subir a los cielos, hay que decir que en todas las doctrinas hay gente que por defender la posición de su creencia, cae en error o en exceso, pero el comentario de uno o de unos pocos, no puede echar por tierra lo que han dicho, entendido y discernido muchos otros. Nosotros decimos a favor de los que promueven la teoría del rapto, que estos han conseguido afirmar su enseñanza en muchos y mejores argumentos que el que está en Apocalipsis 4, tal como lo veremos más adelante; pasando a ser este versículos un argumento mínimo en contra de los pretribulacionalistas.
¿Cristo vendrá tres veces?
Otra de las opiniones en conflicto, se produce cuando nosotros los dispensacionalistas, pretribulacionales decimos que Jesús vendrá a buscar a su iglesia, y que en un momento la iglesia será arrebatada para reunirse con Cristo en el aire, tal como dice el pasaje que sigue: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1Tes 4:15-17).
El desacuerdo de los postribulacionalistas o postribulacionistas en este punto, es que dicen: Ustedes están diciendo que Cristo vendrá a buscar a su iglesia, entonces ¿esta será la segunda venida de Cristo? Y, cuando venga al final de la tribulación, con sus santos, para iniciar el milenio, ¿se producirá una tercera venida? ¡Nunca leímos en la Biblia a cerca de una tercera venida!
Pareciera que ellos tienen mucha razón cuando lo plantean así, porque al final del periodo llamado ‘la gran tribulación’ Jesús regresará a la tierra tal como está descrito en Ap 1:7, 19:11-16, Hch 1:11, He 9:28, Zac14:4, y tal como lo dijo Jesús mismo: “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria” (Lc 21:27) y también lo mencionan muchos otros pasajes bíblicos. Estamos muy de acuerdo que esto que dicen estos últimos versículos, se refiere a la segunda venida de Cristo, esa venida donde todo el mundo le verá, esa que indica que él asentará sus pies sobre el Monte de los Olivos, etc.; pero la Biblia, en 1Tes 4:16, no dice que Cristo vendrá a la tierra, simplemente allí dice que ‘descenderá del cielo’, más eso no significa que descenderá hasta tocar la tierra. Sin embargo, es bueno reconocer que muchos de nosotros al decir que ‘el señor vendrá a buscar a su iglesia’, damos a entender que el Señor vendrá a la tierra a buscar a la iglesia, y esto puede ser entendido como una segunda venida. Más la verdad es que: si suponemos que el cielo es un lugar lejano, probablemente Jesús descenderá un tanto hacia la tierra, pero no llegará hasta aquí; solo lo hará hasta una cierta altura, para recibirnos allí en el aire, porque eso es lo que dice el pasaje claramente ‘para recibir al Señor en el aire’. Entonces esto no puede llamarse una venida de Cristo a la tierra. Creemos que este descenso no será visto por las personas que se queden en este mundo, y lo creemos así porque la Biblia no lo confirma en ninguna parte; por lo tanto es muy fácil suponer que así será. El descenso de Cristo no será visto por las personas porque hasta donde él lo haga lo más probable es que el ojo humano no logre alcanzar. Esta no es entonces la segunda venida de Cristo, solo es el arrebatamiento de la iglesia, por lo que el argumento de los postribulacionistas no es válido.
Y… ellos continúan. ¡Pero dice que será al toque de la final trompeta! Y, esa es la séptima trompeta, que se toca al final de los días de la tribulación, por lo tanto ¿Cómo dicen ustedes de que no pasará la iglesia por la tribulación?. (Ap 11:15)
La expresión de ‘la final trompeta’, ha sido sacada de otro pasaje que está en 1Co 15:52, y que dice: “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”; y como usted ya leyó en 1Tes 4:16, menciona también a esta trompeta, porque se trata del mismo evento; pero aún así, nadie puede asegurar de que esa es la séptima trompeta de la cual se habla en Apocalipsis (Ap 11:15). La expresión trompeta final, bien puede referirse a la última trompeta que escuchará la iglesia como señal de su arrebatamiento, la ultima trompeta de la dispensación de la gracia, o quizá alguna forma de expresar que con un toque de trompeta termina una era. Por otro lado, es probable que no se trate precisamente de una trompeta, pues examinemos el resto de la expresión en 1 Tesalonicences, donde dice: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios”; aquí podríamos entender que esa expresión simplemente quiere reforzar la idea de que será Dios mismo el que hablará, y que esa voz, será tan potente como el de una trompeta; Jesús también dijo algo parecido, al referirse a un evento muy posterior al que venimos tratando: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mt 24:31), aquí se entiende claramente, que la voz de los ángeles será como el sonido de una trompeta. No hay ningún indicio que nos lleve a pensar que la trompeta que toca el séptimo ángel, en Apocalipsis 11:15, sea la misma que se menciona el día del arrebatamiento; y si no se trata de la misma trompeta, no hay porqué entramparse en que la iglesia debe pasar por la tribulación.
¿Serán arrebatados los que ya estuvieron con Cristo?
Otro de los puntos de conflicto con los postribulacionalistas, se produce cuando leemos que seremos arrebatados para estar con Cristo; como vimos que en 1 Tesalonicenses dice: “y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” Este pasaje dice claramente, que los que sean arrebatados estarán siempre con el Señor después de ese arrebatamiento; no dice que ya estuvieron con él antes de ese evento. Por otro lado, dice que esos que serán arrebatados a los cielos, serán los que resucitarán porque habían muerto en Cristo, o sea que habían muerto creyendo y sirviendo a Cristo; y…, esto debe ser bien entendido: se trata de los muertos en Cristo de todos los tiempos, desde los días de Adán hasta ese día. Pero…, − dicen los postribulacionalistas −: ¿ellos, los muertos creyentes, no estaban ya con Cristo?
Como hemos explicado en una enseñanza anterior, ellos no están en el cielo con Cristo, sino que están en el ‘Seno de Abraham’, o en el ‘Paraíso’; que en algunos casos también se le puede llamar ‘el cielo’, pero este no es el lugar donde mora y tiene su trono nuestro Señor Jesús. Para mayor entendimiento, revisar el pasaje de San Lucas 16:19-31. Más adelante profundizaremos sobre este concepto, y usted entenderá bien que los muertos en Cristo no estuvieron con Jesús antes de resucitar, sino que estarán con él después de la resurrección. Explicaremos a continuación algunos otros versículos que pueden ser objeto de confusión en este tema; y que sirven para que los postribulacionistas nos critiquen o piensen que los que murieron creyendo en Cristo están con él desde el día de su muerte:
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43) Jesús es el rey del universo, y es dueño de visitar todos y cada uno de sus rincones; y si le dijo al malhechor que ese mismo día estaría con él en el paraíso, que también se llama seno de Abraham, es porque seguramente Jesús iría ese día por aquel lugar. Claramente este versículo no enseña que Jesús mora en el paraíso o que el paraíso sea el lugar de su trono. Recordemos que el Apóstol Pedro nos enseña que Jesús incluso visitó el Hades, para predicarles a los anti diluvianos, mientras su cuerpo estuvo en el sepulcro. (1Pe 3:18-20, 4:6) Los católicos en uno de sus rezos, dicen que Jesús ‘descendió a los infiernos’ cuando se refieren a este acontecimiento; pero como hemos dicho otras veces, ese no es precisamente el infierno, sino el Hades o Seol, y que en algunos casos puede ser llamado ‘infierno’, así como el Seno de Abraham, también es llamado en algunos casos ‘el cielo’.
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor…” (Jn 12:26) A cerca de este pasaje, primero diremos que todos los creyentes, de alguna manera ya están entronizados con Cristo en los lugares celestiales, tal como lo dice Pablo en Efesios 2:6; pero esa no es una presencia física en los cielos, sino que nuestro espíritu se une al de Cristo y nos hace sentir que ya estamos en esos lugares celestiales; así que de esta manera, los creyentes siempre estamos con Cristo. Pero la expresión dice que personalmente estaremos con Cristo, allí donde él esté; entendamos otra vez que eso solo sucederá cuando seamos arrebatados a los cielos en el día del rapto y no en el momento inmediato después de morir en este mundo. La expresión solo dice: ‘allí donde yo estuviere (en el tiempo en que eso suceda), allí también estará mi servidor (en ese tiempo)’
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3) Este versículo habla claramente de ese descenso que hará Jesús para tomar o arrebatar a su iglesia, y que luego de ese evento la iglesia estará junto a él, donde él esté; pero de ninguna manera enseña que las personas al momento de morir, se van inmediatamente a vivir con Cristo. La expresión: ‘os tomaré a mí mismo’, es una expresión que nos hace entender que a quien tomará es a la iglesia; ya que según la enseñanza bíblica, la iglesia y el Señor se consideran un solo ser, así como lo es también en el matrimonio, el marido es la cabeza y el cuerpo es la mujer; el libro de los efesios nos confirma esto cuando dice: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador” (Ef 5:23) Leemos entonces esta alegoría que dice que el cuerpo de Cristo es la iglesia, luego él vendrá y se tomará a sí mismo.
“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado…” (Juan 17:24) Jesús quiere que sus escogidos estén con él, donde el está, y que vean su gloria, y se gocen con él; y sucederá así como él lo desea, pero siempre será después de la ascensión a los cielos en el día del arrebatamiento; mientras tanto todos los muertos en Cristo, están en el paraíso o seno de Abraham. Esta misma es la explicación para muchos otros versículos que hablan de esto. (2Co 5:8, Fil 1:3, etc.)
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14 de enero de 2011
La dispensación del gobierno de Dios (Conclusión)
Por lo que hemos dicho, vemos que nuestros cuerpos se verán beneficiados por una salud y funcionamiento muy mejorado, será como en los días de los primeros habitantes de la tierra, pues recordemos que muchos de ellos alcanzaron a vivir casi un milenio; y en esta nueva dispensación, todos estarán en esa condición, favorecidos seguramente por ese mundo de felicidad, libre de tensiones, con plena abundancia; un mundo lleno de alimentos sanos, un aire limpio, un clima mejorado y todo aquello de lo que hemos estado hablando. Entonces la gente estará capacitada para vivir todo el milenio sin inconvenientes, y no solo vivirá el milenio, sino que todos aquellos que estén vivos al final del milenio, prácticamente vivirán con Dios por toda la eternidad. De esa larga vida y de cómo pasaremos esos mil años la Biblia nos dice: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla (no se conocerá allí la mortalidad infantil, y los hombres ‘cumplirán sus días’, que es una forma de decir que lograrán vivir esos mil años); porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito (Esto nos habla claramente de que allí también habrá muerte, pero los que mueran lo harán por causa de su pecado, plenamente conscientes de lo que están haciendo. Un niño de cien años, es como decir, aunque sea niño, será como si tuviese cien años, pues tendrá todas las cosas claras; y el pecador de cien años, va por lo mismo, un pecador en ese tiempo será como que ha vivido cien años de felicidad, abundancia y de protección directa de Jesús. Entonces, es bueno decir que la culpabilidad o el pecado en aquellos días será un poco diferente de lo que es hoy, y mucho más diferente de lo que fue en los días antiguos; pues allí todos conocerán a Dios en plenitud, tal como leímos hace un momento: ‘La tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar’, esto quiere decir que nadie ignorará lo que debe hacer y lo que no debe hacer delante de Jesús; otra de las razones que hará que el pecado sea diferente, es que ya no estará la influencia maligna de Satanás y sus demonios, que en nuestros días parece ser la única causa de pecado y la justificación de éste, para muchos; y aún otra razón, entre muchas que podríamos mencionar, en ese mundo no habrá escasez, ni aflicciones, ni motivos para estar triste, pues la Biblia nos dice: “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Is 65:24); por lo que faltar a los mandamientos de Dios será prácticamente un acto de suicidio. También, por lo que leemos, nos damos cuenta que allí habrá nacimientos, porque de lo contrario no se mencionarían los niños de pecho). Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma (palabras que nos recuerdan que no tendremos necesidad de competir por nuestras posesiones como lo hacemos hoy, allí habrá de todo y para todos); porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo (recuerde que la mayoría de los grandes arboles viven mucho más que mil años), y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos (disfrutar la obra de nuestras manos, quiere decir que allí también tendremos que trabajar para conseguir nuestras cosas, y que sin embargo nuestro trabajo será placentero)” (Is 65:20-22)
Aunque hay muchos pasajes que nos cuentan de estas condiciones paradisiacas, de las que venimos hablando; más para no caer en reiteraciones y ser muy extensos, incluimos solo unos breves pasajes más; hay uno que dice: “Ciertamente consolará Jehová a Sion (es decir a Israel); consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová (este pasaje habla de cómo se verá en esos días, el desierto que hoy conocemos, allá en el medio oriente); se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto” (Is 51:3). Mucha gente que hoy visita Palestina, nos cuenta que es un territorio desértico, pero recordemos que cuando Dios invitó a Abraham a dejar a su tierra y a sus parientes allá en Ur de los caldeos y lo invitó a trasladarse a Canaán, que es el mismo territorio del que estamos hablando; le habló justamente de que lo llevaría a una tierra donde sería bendición para todo el mundo, y luego dice que de esa tierra fluye leche y miel. Dios le estaba hablando derechamente de abundancia y de hermosura, y con toda seguridad esa tierra en ese tiempo era así, porque Dios no miente; y aunque se mencionaban ya algunos desiertos, por no decir territorios con poca vegetación; con el tiempo por supuesto, se han convertido en áridos desiertos, pero eso retornará a su estado original y quizá aún mejor. Pero no solo en el medio oriente, el desierto será transformado, pues otro pasaje dice: “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón (Aquí el profeta, está haciendo una referencia a las condiciones desérticas en todo el mundo; pero, como estas escrituras estaban principalmente dedicadas a los israelitas, el profeta hace mención a lugares, que en los días en que se escribió esta profecía, fueron maravillosos y con una vegetación exuberante; y lo que aquí se dice, es que el mundo será hermoso como esos lugares). Ellos (los que vivan el milenio) verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará (mensaje claro para todos nosotros, que muchas veces nos encontramos muy abrumados por los problemas que encontramos en este mundo, y de cómo debemos darnos ánimo los unos a los otros, pues lo que nos espera es un mundo maravilloso junto a Jesús). Entonces (en el milenio) los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán (entiéndase que no se está mencionando solo a los ojos ni a los oídos físicos, sino también a la forma en que entenderemos el mensaje de Dios; hoy lo hacemos con mucha dificultad como si estuviéramos ciegos o sordos, pero no será así en ese tiempo). Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo (mención a la alegría, en la que todos vivirán; y que en ese tiempo ya no habrán cojos ni mudos, ni ningún otro tipo de lisiado); porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas (porque la lluvia será abundante en esos días); en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él (porque los pecadores ya no estarán), sino que él mismo (o sea Cristo) estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará (otra mención al nuevo comportamiento que tendrán las fieras, pues recordemos que en los tiempos antiguos, las fieras eran un verdadero peligro para los caminantes, y en los días mileniales, no es que no haya fieras, sino que se comportarán de manera diferente), para que caminen los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Is 35:1-10)
Estas son entonces, las condiciones paradisiacas del mundo del milenio; pero como ya lo hemos dicho, y como nuestros amados lectores se habrán dado cuenta; llegamos a esta dispensación, la del milenio, y lo hacemos con un alto grado de conocimiento a cerca de Dios y de su plan. De hecho y como también ya lo hemos repetido varias veces, aquí solo entran los que fueron fieles a Dios; y esto es así precisamente porque ellos lograron discernir ese plan, porque buscaron con todas sus fuerzas para lograr aferrarse a las enseñanzas de las escrituras de Dios, que nos hablan y enseñan a cerca de él de una y mil maneras, y lograron tener las suficientes razones para estar firmes ante toda circunstancia adversa en sus vidas; y también hemos dicho que en la era milenial, toda la gente podrá ir a Jerusalén o más bien dicho, debe ir a Jerusalén a adorar a su rey, y por lo tanto podrá conocer personalmente a Jesús, y podrá escuchar sus enseñanzas, podrá disipar todas sus dudas y temores, nadie en el mundo ignorará lo que Jesús pide de los ciudadanos mileniales. Esa es la razón por la que la Biblia dice que en el milenio: “…la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Is 11:9), y en otra parte dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová…” (Jer 31:34)
Pero a pesar de ese nivel de conocimiento, leímos que muchos durante el milenio, errarán o caerán en pecado, y que por causa de ese pecado morirán; lo que nos lleva a declarar de manera enfática, que finalmente no todos los que entren en la era del milenio, y no todos los nazcan en esa época, vivirán con Jesús para siempre, en la eternidad. La Biblia, nos cuenta que al final del milenio se producirá una gran rebelión; muchos de los que descuidaron su relación con su Dios y rey Jesús, caerán y serán engañados por Satanás, pues éste será soltado por un breve tiempo en aquellos días, el pasaje que hace referencia a esto, dice así: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión (que era el hades o seol), y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra (o dicho de otra forma, saldrá a incitar a todo el mundo), a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el numero de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada (o sea Jerusalén); y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió (entiéndase que sus cuerpos físicos fueron consumidos, pero sus almas serán puestas bajo juicio y luego condenación eterna).
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre (que es el infierno), donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (como ya han estado siendo atormentados hasta ese momento y desde hace mil años, la bestia y el falso profeta)” (Ap 20:7-10)
Los que no se dejen engañar por Satanás al final del milenio, ellos sí que estarán listos para entrar en la eternidad para vivir junto a Dios para siempre, y con seguridad serán muchísimos más que aquellos que se rebelen contra Dios junto a Satanás, en el final de la era milenial; pues si de ellos se dice que serán como la arena del mar, es por que serán muchos, pero debemos pensar que en mil años la tierra será poblada tal vez como nunca antes lo ha sido, por lo que deducimos que los salvos serán muchísimos más que aquellos que se unan a Satanás.
Luego que Satanás es echado en el infierno, para ser atormentado por la eternidad; se realizará un juicio, que la Biblia llama ‘El juicio del gran trono blanco’, donde deben comparecer todos aquellos que acaban de rebelarse junto a Satanás, y donde también tendrán que estar presentes todos aquellos que nunca aceptaron a Dios en su corazón, y no siguieron sus consejos, ni hicieron caso de sus advertencias; estos, hasta ese día estuvieron presos allí en esas prisiones de oscuridad donde también estuvo Satanás los últimos mil años, ese lugar que la Biblia llama Hades o Seol. De todas formas, aún en este juicio, donde con seguridad no hay siquiera uno que sea justo, Dios hace justicia mostrando a todos los presentes el libro de la vida en el que ninguno de ellos está registrado. Veamos la continuación del pasaje que veníamos analizando, pues éste dice así: “Y vi un gran trono blanco (recordemos que el apóstol Juan, está teniendo visiones de lo que pasará en los últimos días del milenio) y al que estaba sentado en él (este es un trono de juicio distinto del que vimos al comienzo del milenio, en el versículo 4 de este mismo capítulo; donde los que fueron juzgados, fueron solo los creyentes, y donde junto a Jesús, también se sentaron algunos de ellos para juzgar; porque lo que allí se juzgó no fueron pecados, sino que se determinó el grado de santidad de cada uno de los que estuvieron presentes, y también, como muchos están de acuerdo, se determinaron la clase de galardón para cada uno de ellos; pero aquí las cosas son diferentes, pues aquí comparecen solo los incrédulos y rebeldes), de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos (aunque aquí dice ‘muertos’, tenemos que entender que están vivos, de alguna forma están conscientes de sus hechos, pues sería completamente absurdo hacer un juicio a seres muertos, que ni sienten ni saben nada), grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos (estos son los libros donde están registrados los hechos de pecado de cada una de estas personas), y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida (este libro de la vida es abierto, para asegurar con justicia, de que nadie que está siendo juzgado, está registrado en este libro. Este es un acto voluntario de Dios, atendiendo a la inquietud de algunos de aquellos que están parados frente a él, y que en su corazón quizá abrigan la esperanza de que estuvieran siendo mal enjuiciados; pues seguramente y de acuerdo a su criterio, piensan que en la vida de este mundo hicieron cosas que debieran haberlos llevado al cielo, pero Dios les probará que sus nombres nunca fueron inscritos en ese libro, y si alguna vez estuvieron allí, sus nombres fueron borrados tal como dice en Apocalipsis 3:5 La Biblia nos enseña en Mateo 7:22-23, que en aquel día muchos le dirán a Jesús: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces Jesús les dirá: Nunca os conocí, apartaos de mi hacedores de maldad); y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos (o sea todos los muertos incrédulos de todas las edades serán puestos allí delante de Dios, algunos de esos muertos estuvieron en el Hades por miles de años, otros muy poco tiempo, como aquellos que participaron en la última rebelión de Satanás, al final del milenio, muchos de los cuales habrán nacido en la época milenial, pero todos estarán allí); y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego (esta simplemente es una mención destinada a hacernos entender que la muerte ya no existirá mas, y tampoco el Hades, que luego de este juicio quedará completamente vacío y nunca más será necesario). Esta es la muerte segunda (esta frase, llega a ser clave para entender, ‘La paga del pecado es muerte’, pues la paga del pecado es la muerte segunda, y eso significa ser echado al infierno, como acaban de ser echados la muerte; esa muerte física que conocemos nosotros y también el Hades). Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (aquí dice claramente que ‘el que no se halló inscrito en el libro de la vida, o sea todo el que fue incrédulo, será lanzado al infierno; y no será para morir y exterminarse de manera instantánea, pues recordemos que el Anticristo y el falso profeta que fueron unos simples hombres igual que todos nosotros, estuvieron allí por todo el milenio, y de ellos no se dice que ya no existían mas, sino que serán atormentados por los siglos de los siglos, que es otra manera de decir que sufrirán por toda la eternidad).” (Ap 20:11-15)
Así termina la dispensación milenial, con dos grupos completamente definidos, los creyentes fieles, que están listos para entrar en la eternidad, a vivir con su Dios para siempre; y con los infieles, que son echados en el infierno, para sufrir allí también por toda la eternidad.
A muchos les puede parecer trágico, el cómo termina la historia de la humanidad; de cómo procede Dios con algunos, y qué tan diferente es el destino de otros; pues hay muchos que se esfuerzan en enseñar que el infierno no existe y que si bien habrá un final para los incrédulos, este será instantáneo y para siempre, o sea simplemente serán aniquilados por Dios, para no existir más; pero como acabamos de ver, la Biblia dice claramente otra cosa. Sin embargo, quiero decirles que haremos un recuento de todo lo que hemos venido hablando, para que aún si quedaran algunas dudas o malas interpretaciones, podamos disiparlas completamente. En un próximo capítulo estaremos resumiendo todo el plan de nuestro Dios, y creo que a partir de allí quedaremos completamente informados de todo lo que nuestro amoroso Dios ha planificado desde el principio de los tiempos y de cómo nos ha tomado en cuenta en cada una de las etapas de la historia de la humanidad. Mientras tanto les deseo que tengan un feliz pasar en los caminos del Señor. Él viene, y no estéis despreocupados, pues el final de esta época se aproxima de manera vertiginosa, y usted no puede ser de aquellos que se duermen, sino de los que velan, esperando su venida. Reciban un abrazo y que el Señor los bendiga muy poderosamente. Amén.
Aunque hay muchos pasajes que nos cuentan de estas condiciones paradisiacas, de las que venimos hablando; más para no caer en reiteraciones y ser muy extensos, incluimos solo unos breves pasajes más; hay uno que dice: “Ciertamente consolará Jehová a Sion (es decir a Israel); consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová (este pasaje habla de cómo se verá en esos días, el desierto que hoy conocemos, allá en el medio oriente); se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto” (Is 51:3). Mucha gente que hoy visita Palestina, nos cuenta que es un territorio desértico, pero recordemos que cuando Dios invitó a Abraham a dejar a su tierra y a sus parientes allá en Ur de los caldeos y lo invitó a trasladarse a Canaán, que es el mismo territorio del que estamos hablando; le habló justamente de que lo llevaría a una tierra donde sería bendición para todo el mundo, y luego dice que de esa tierra fluye leche y miel. Dios le estaba hablando derechamente de abundancia y de hermosura, y con toda seguridad esa tierra en ese tiempo era así, porque Dios no miente; y aunque se mencionaban ya algunos desiertos, por no decir territorios con poca vegetación; con el tiempo por supuesto, se han convertido en áridos desiertos, pero eso retornará a su estado original y quizá aún mejor. Pero no solo en el medio oriente, el desierto será transformado, pues otro pasaje dice: “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón (Aquí el profeta, está haciendo una referencia a las condiciones desérticas en todo el mundo; pero, como estas escrituras estaban principalmente dedicadas a los israelitas, el profeta hace mención a lugares, que en los días en que se escribió esta profecía, fueron maravillosos y con una vegetación exuberante; y lo que aquí se dice, es que el mundo será hermoso como esos lugares). Ellos (los que vivan el milenio) verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará (mensaje claro para todos nosotros, que muchas veces nos encontramos muy abrumados por los problemas que encontramos en este mundo, y de cómo debemos darnos ánimo los unos a los otros, pues lo que nos espera es un mundo maravilloso junto a Jesús). Entonces (en el milenio) los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán (entiéndase que no se está mencionando solo a los ojos ni a los oídos físicos, sino también a la forma en que entenderemos el mensaje de Dios; hoy lo hacemos con mucha dificultad como si estuviéramos ciegos o sordos, pero no será así en ese tiempo). Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo (mención a la alegría, en la que todos vivirán; y que en ese tiempo ya no habrán cojos ni mudos, ni ningún otro tipo de lisiado); porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas (porque la lluvia será abundante en esos días); en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él (porque los pecadores ya no estarán), sino que él mismo (o sea Cristo) estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará (otra mención al nuevo comportamiento que tendrán las fieras, pues recordemos que en los tiempos antiguos, las fieras eran un verdadero peligro para los caminantes, y en los días mileniales, no es que no haya fieras, sino que se comportarán de manera diferente), para que caminen los redimidos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Is 35:1-10)
Estas son entonces, las condiciones paradisiacas del mundo del milenio; pero como ya lo hemos dicho, y como nuestros amados lectores se habrán dado cuenta; llegamos a esta dispensación, la del milenio, y lo hacemos con un alto grado de conocimiento a cerca de Dios y de su plan. De hecho y como también ya lo hemos repetido varias veces, aquí solo entran los que fueron fieles a Dios; y esto es así precisamente porque ellos lograron discernir ese plan, porque buscaron con todas sus fuerzas para lograr aferrarse a las enseñanzas de las escrituras de Dios, que nos hablan y enseñan a cerca de él de una y mil maneras, y lograron tener las suficientes razones para estar firmes ante toda circunstancia adversa en sus vidas; y también hemos dicho que en la era milenial, toda la gente podrá ir a Jerusalén o más bien dicho, debe ir a Jerusalén a adorar a su rey, y por lo tanto podrá conocer personalmente a Jesús, y podrá escuchar sus enseñanzas, podrá disipar todas sus dudas y temores, nadie en el mundo ignorará lo que Jesús pide de los ciudadanos mileniales. Esa es la razón por la que la Biblia dice que en el milenio: “…la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Is 11:9), y en otra parte dice: “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová…” (Jer 31:34)
Pero a pesar de ese nivel de conocimiento, leímos que muchos durante el milenio, errarán o caerán en pecado, y que por causa de ese pecado morirán; lo que nos lleva a declarar de manera enfática, que finalmente no todos los que entren en la era del milenio, y no todos los nazcan en esa época, vivirán con Jesús para siempre, en la eternidad. La Biblia, nos cuenta que al final del milenio se producirá una gran rebelión; muchos de los que descuidaron su relación con su Dios y rey Jesús, caerán y serán engañados por Satanás, pues éste será soltado por un breve tiempo en aquellos días, el pasaje que hace referencia a esto, dice así: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión (que era el hades o seol), y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra (o dicho de otra forma, saldrá a incitar a todo el mundo), a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el numero de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada (o sea Jerusalén); y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió (entiéndase que sus cuerpos físicos fueron consumidos, pero sus almas serán puestas bajo juicio y luego condenación eterna).
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre (que es el infierno), donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (como ya han estado siendo atormentados hasta ese momento y desde hace mil años, la bestia y el falso profeta)” (Ap 20:7-10)
Los que no se dejen engañar por Satanás al final del milenio, ellos sí que estarán listos para entrar en la eternidad para vivir junto a Dios para siempre, y con seguridad serán muchísimos más que aquellos que se rebelen contra Dios junto a Satanás, en el final de la era milenial; pues si de ellos se dice que serán como la arena del mar, es por que serán muchos, pero debemos pensar que en mil años la tierra será poblada tal vez como nunca antes lo ha sido, por lo que deducimos que los salvos serán muchísimos más que aquellos que se unan a Satanás.
Luego que Satanás es echado en el infierno, para ser atormentado por la eternidad; se realizará un juicio, que la Biblia llama ‘El juicio del gran trono blanco’, donde deben comparecer todos aquellos que acaban de rebelarse junto a Satanás, y donde también tendrán que estar presentes todos aquellos que nunca aceptaron a Dios en su corazón, y no siguieron sus consejos, ni hicieron caso de sus advertencias; estos, hasta ese día estuvieron presos allí en esas prisiones de oscuridad donde también estuvo Satanás los últimos mil años, ese lugar que la Biblia llama Hades o Seol. De todas formas, aún en este juicio, donde con seguridad no hay siquiera uno que sea justo, Dios hace justicia mostrando a todos los presentes el libro de la vida en el que ninguno de ellos está registrado. Veamos la continuación del pasaje que veníamos analizando, pues éste dice así: “Y vi un gran trono blanco (recordemos que el apóstol Juan, está teniendo visiones de lo que pasará en los últimos días del milenio) y al que estaba sentado en él (este es un trono de juicio distinto del que vimos al comienzo del milenio, en el versículo 4 de este mismo capítulo; donde los que fueron juzgados, fueron solo los creyentes, y donde junto a Jesús, también se sentaron algunos de ellos para juzgar; porque lo que allí se juzgó no fueron pecados, sino que se determinó el grado de santidad de cada uno de los que estuvieron presentes, y también, como muchos están de acuerdo, se determinaron la clase de galardón para cada uno de ellos; pero aquí las cosas son diferentes, pues aquí comparecen solo los incrédulos y rebeldes), de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos (aunque aquí dice ‘muertos’, tenemos que entender que están vivos, de alguna forma están conscientes de sus hechos, pues sería completamente absurdo hacer un juicio a seres muertos, que ni sienten ni saben nada), grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos (estos son los libros donde están registrados los hechos de pecado de cada una de estas personas), y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida (este libro de la vida es abierto, para asegurar con justicia, de que nadie que está siendo juzgado, está registrado en este libro. Este es un acto voluntario de Dios, atendiendo a la inquietud de algunos de aquellos que están parados frente a él, y que en su corazón quizá abrigan la esperanza de que estuvieran siendo mal enjuiciados; pues seguramente y de acuerdo a su criterio, piensan que en la vida de este mundo hicieron cosas que debieran haberlos llevado al cielo, pero Dios les probará que sus nombres nunca fueron inscritos en ese libro, y si alguna vez estuvieron allí, sus nombres fueron borrados tal como dice en Apocalipsis 3:5 La Biblia nos enseña en Mateo 7:22-23, que en aquel día muchos le dirán a Jesús: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces Jesús les dirá: Nunca os conocí, apartaos de mi hacedores de maldad); y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos (o sea todos los muertos incrédulos de todas las edades serán puestos allí delante de Dios, algunos de esos muertos estuvieron en el Hades por miles de años, otros muy poco tiempo, como aquellos que participaron en la última rebelión de Satanás, al final del milenio, muchos de los cuales habrán nacido en la época milenial, pero todos estarán allí); y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego (esta simplemente es una mención destinada a hacernos entender que la muerte ya no existirá mas, y tampoco el Hades, que luego de este juicio quedará completamente vacío y nunca más será necesario). Esta es la muerte segunda (esta frase, llega a ser clave para entender, ‘La paga del pecado es muerte’, pues la paga del pecado es la muerte segunda, y eso significa ser echado al infierno, como acaban de ser echados la muerte; esa muerte física que conocemos nosotros y también el Hades). Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (aquí dice claramente que ‘el que no se halló inscrito en el libro de la vida, o sea todo el que fue incrédulo, será lanzado al infierno; y no será para morir y exterminarse de manera instantánea, pues recordemos que el Anticristo y el falso profeta que fueron unos simples hombres igual que todos nosotros, estuvieron allí por todo el milenio, y de ellos no se dice que ya no existían mas, sino que serán atormentados por los siglos de los siglos, que es otra manera de decir que sufrirán por toda la eternidad).” (Ap 20:11-15)
Así termina la dispensación milenial, con dos grupos completamente definidos, los creyentes fieles, que están listos para entrar en la eternidad, a vivir con su Dios para siempre; y con los infieles, que son echados en el infierno, para sufrir allí también por toda la eternidad.
A muchos les puede parecer trágico, el cómo termina la historia de la humanidad; de cómo procede Dios con algunos, y qué tan diferente es el destino de otros; pues hay muchos que se esfuerzan en enseñar que el infierno no existe y que si bien habrá un final para los incrédulos, este será instantáneo y para siempre, o sea simplemente serán aniquilados por Dios, para no existir más; pero como acabamos de ver, la Biblia dice claramente otra cosa. Sin embargo, quiero decirles que haremos un recuento de todo lo que hemos venido hablando, para que aún si quedaran algunas dudas o malas interpretaciones, podamos disiparlas completamente. En un próximo capítulo estaremos resumiendo todo el plan de nuestro Dios, y creo que a partir de allí quedaremos completamente informados de todo lo que nuestro amoroso Dios ha planificado desde el principio de los tiempos y de cómo nos ha tomado en cuenta en cada una de las etapas de la historia de la humanidad. Mientras tanto les deseo que tengan un feliz pasar en los caminos del Señor. Él viene, y no estéis despreocupados, pues el final de esta época se aproxima de manera vertiginosa, y usted no puede ser de aquellos que se duermen, sino de los que velan, esperando su venida. Reciban un abrazo y que el Señor los bendiga muy poderosamente. Amén.
7 de diciembre de 2010
La dispensación del gobierno de Dios
Continuación...
Esto es a grandes rasgos, lo que sucederá al inicio del milenio, y aunque no sé el orden y duración exacta de estas cosas; ya vimos en un estudio anterior, que los que queden vivos después de la tribulación, serán por supuesto los creyentes fieles, esos que acabamos de leer que ‘recibieron el reino’, o mejor dicho, que tuvieron la oportunidad de vivir en el reino de Jesucristo, o milenio; a ellos les tocara la tarea de limpiar la tierra, pensemos que después de la guerra de Armagedón, todo quedará contaminado con cadáveres y con sangre, y con armas y materiales de guerra por todas partes; algunos de los pasajes que nos hablan de eso, nos relatan: “Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios” (Ap 14:20) Esta ciudad, es Jerusalén, pues la guerra de Armagedón se llevará a cabo fuera de la ciudad, más hacia el norte; y cuando se dice ‘el lagar’, es una mención a la matanza que sucederá, pues así como se pisan las uvas en el lagar y sale el zumo en cantidad apreciable, así será la sangre que correrá en esa guerra; y aunque no se puede decir si esa cantidad es real o figurada, pero al decir que el nivel llegará hasta la altura de los frenos de los caballos, y por esa extensión de tierra, entendemos con facilidad, el tamaño de la catástrofe, la contaminación y el hedor. Otro pasaje dice lo siguiente: “En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog. Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra” (Dn 39:11-16)
Parte de ese plan de limpieza, también será la organización y aprovechamiento de todos los recursos que queden dispersos por el mundo; pensemos que la gente que habitará el mundo de esos días será gente de buen criterio y de buena voluntad, pero como pertenecieron a la era moderna, ellos conocen toda esa tecnología que se había empleado en armas, y pertrechos para los ejércitos del Anticristo. Ellos, se dedicarán voluntariamente a transformar y aprovechar toda esa energía y potencial de los restos de la guerra, para bien de la humanidad; El profeta Ezequiel, aunque estuvo muy lejos de nuestros días, por inspiración del Espíritu de Dios, escribió así: “Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel (es decir que los israelitas del milenio, sí, serán gente que reconoció a Jesús como el Señor y rey del mundo, así como lo han reconocido también los cristianos), y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel (esta es una clara mención al gobierno mundial de Jesucristo). He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años (una clara alusión a la limpieza que ya hemos mencionado, y cuando se lee ‘escudos, paveses, arcos, saetas, etc’. Por supuesto que no podemos pensar que se tratará de esa clase de armas; pues como sabemos, hoy en día ya no se usan tales armas, sino que es una referencia a la variedad de armas, pero las que se usarán en el Armagedón, serán por supuesto las más modernas y letales que existan en ese tiempo). No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego (esta es una mención al aprovechamientos de esos recursos energéticos. Quizá quedarán allí, reservas de energía atómica, química, y otras formas de energía y reservas de materiales que se puedan ocupar para fines benéficos; por eso dijo el profeta, que no traerán leña de los bosques, pues él solo conocía esa clase de combustible que se empleaba en las cocinas, y como fuente de iluminación y calefacción); y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron (es una forma de decir, usarán para hacer el bien, aquello que usaron sus enemigos, para hacer el mal), dice Jehová el Señor” (Ez. 39:7-10)
También queremos despejar toda duda a cerca de quien será, el que gobierne el mundo en esos días, pues si bien hemos llamado a esta dispensación ‘El gobierno de Dios’, se ha hecho así, porque para nosotros Jesús es Dios; sé que no es el momento de hablar de la trinidad de Dios pero, esta es justamente una de las razones por las que se puede entender que ese Jehová del Antiguo Testamento, y de quien se dice que gobernará el mundo, es el mismo Jesús al que se refiere el Nuevo Testamento; y cuando algún pasaje dice ‘ha dicho Jehová’, vemos claramente que Jehová no pronunció precisamente una palabra, pero sí, inspiró al profeta a escribir estas cosas, entonces podemos ver que está actuando el Espíritu Santo, quien es la tercera persona de la trinidad. Pero volviendo al tema, diremos que de acuerdo a la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se nos confirma que Jesús de Nazaret, el hijo de José de Belén, él será ese líder que esperamos, él será el que reinará en todo el mundo y será el que nos traiga ese tiempo de justicia y paz que tanto deseamos, dice la Biblia: “Saldrá una vara del tronco de Isaí (recordemos que Isaí de Belén, fue el padre del rey David (1Sam 16:1), y según la genealogía, Jesús fue descendiente directo en esa línea), y un vástago retoñará de sus raíces (referencia a la forma en que apareció Jesús, distante en el tiempo, del rey David). Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová (muchos de estos atributos, ya los hemos conocido directamente en la vida de Jesús, cuando estuvo en Palestina). Y le hará entender diligente (a sus escogidos) en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío (Esto nos enseña que Jesús será justo al determinar quienes entrarán al milenio y quienes no lo podrán hacer, y también nos habla de cómo acabarán los impíos). Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura (en la era milenial)” (Is 11:1-5).
La actitud de toda la gente en la era del milenio, será muy diferente de lo que hoy podemos ver a nuestro alrededor, ellos serán obedientes a Jesucristo, y harán su voluntad, y gran parte del mejoramiento del planeta será obra de las manos de aquella gente; el profeta Miqueas, aporta aquí con este pasaje: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos (dicho en otras palabras, Jerusalén será la capital del mundo, en aquellos días, y será la ciudad más importante del mundo, aunque eso no quita como dice, de que haya otras ciudades y pueblos importantes, tal como lo es hoy; pues la palabra ‘monte’, aquí significa figuradamente, ciudad y también nación, de tal manera que ‘monte de la casa de Jehová’, es una referencia a Jerusalén por que allí estará el templo de Jehová). Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob (o sea al templo de Jerusalén); y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas (o dicho en otra manera, andaremos de acuerdo a las enseñanzas y los deseos de Jesús nuestro rey); porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová (quien es también, Jesús). Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos (aunque la gente de ese tiempo es cristiana, siempre estará la posibilidad de que haya algún brote de desacuerdo, y para eso estará la ley y la justicia de Dios); y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces (o sea todos aquellos materiales y tecnología que se uso para la guerra, ahora se usará para el bien de la humanidad); no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra (en otras palabras ya no habrá ejércitos ni guerras). Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado (aquí, ya podemos encontrar, los signos de esa paz y felicidad que sentiremos en ese mundo del milenio” (Miq 4:1-4); Esto mismo fue dicho también por el profeta Isaías, por inspiración del Espíritu Santo. (Is 2:2-4)
El profeta Jeremías, también hace su aporte, y nos habla de esa alegría que se sentirá en los días del milenio, el dice: “Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite (estos son los principales símbolos de la abundancia, la alegría y la llenura de Espíritu), y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor (Entiéndase que todo el dolor y aflicción que podamos tener en este mundo, allí será olvidado, y todo aquello será cambiado en gozo y alegría; pues para nadie es desconocido que los hijos de Dios han sido probados de muchas maneras y entre ellas ha estado la enfermedad, la escasez, la humillación, la persecución, y muchas otras cosas que nos han causado dolor; y principalmente se refiere a la aflicción que pasarán las gentes a manos del Anticristo, en los días de la tribulación)” (Jer 31:12-13).
Y siguiendo con nuestro comentario sobre las condiciones de vida que nos traerá Jesús, en la era del milenio, otro pasaje dice: “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré (entiéndase que las enfermedades serán muy escasas o quizá completamente ausentes en el milenio), y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio (es una referencia al regreso de los Israelitas a su tierra; pues como sabemos, hoy están dispersos por todo el mundo, y que allí en su tierra no hay paz por estos días, pero la promesa para ellos es que serán ‘restablecidos’). Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron. Y me será (el pueblo de Israel) a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago (esta es una mención exclusiva al pueblo de Israel; pues no es como muchos predican, diciendo que el ‘Israel de Dios’ es ahora la iglesia, o el grupo de los adventistas del séptimo día, o los testigos de Jehová, o cualquier otro grupo. Israel ha cometido errores, y hoy está alejado de Dios, pero él les dice: “los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron”); y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (Jer 33:6-9).
Por supuesto que esta es una mención a los judíos fieles, aquellos que en su vida y en cualquier época, y especialmente en los días del Anticristo, fueron temerosos de Dios, sabios y valientes, para oponerse a esa bestia; ellos tendrán en esa nueva dispensación, un lugar de privilegio y de prominencia, porque ellos constituyen el pueblo elegido de Dios, ellos son ‘el Israel de Dios’ que menciona Pablo en Galatas 6:16, ellos son los que recibieron las más grandes promesas de parte de Dios y es mediante ellos que Dios, ha conseguido llamar la atención del mundo; aunque por supuesto, muchos de ellos nunca lo entendieron, y si entendieron, no siguieron ese camino. Por eso decimos que, no todos los judíos tendrán este privilegio; pues como sabemos muchos de ellos, en todas las edades, y especialmente en los días del Anticristo, se habrán convertido en el instrumento de Satanás para atormentar al mundo, ellos serán los que apoyen al Anticristo en todos sus proyectos; estos correrán la misma suerte de aquellos ‘no judíos’ que hicieron lo mismo, serán aniquilados y dejados en las prisiones de oscuridad, hasta el final del milenio. Las escrituras con respecto a esto, dicen: “En aquel tiempo el renuevo de Jehová (o sea Jesús) será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel (aquí dice claramente ‘los sobrevivientes de Israel’, porque como dijimos, muchos Israelitas fueron infieles y opositores a los planes de Jesús, y estos no sobrevivirán). Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes (otra referencia exclusiva para aquellos judíos que fueron fieles), cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion (en aquellos días, los pensamientos de los que queden vivos y de las jóvenes y toda gente en general, serán de santidad), y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación (Jesús borrará todo ese pensamiento de guerra y venganza, que pudo tener el pueblo de Israel; y lo hará con espíritu de juicio y de devastación, o sea la tribulación será una de las formas en que aquellos judíos, entiendan que Dios es justo, y galardonador de aquellos que le buscan, y que no hay razón para tomar la justicia por nuestras manos, sino que él es el que nos vengará)” (Is 4:2-3).
A cerca de las condiciones que tendrá la naturaleza en aquellos días, también la Biblia nos dice algunas cosas, de las que podemos desprender fácilmente que ese será un mundo muy mejorado, con respecto a este que conocemos; la biblia nos dice: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador (mientras unos aún siguen cosechando, otros ya estarán sembrando), y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán (idea que nos habla de cómo la gente preferirá vivir en el campo, ya que allí habrá mucha abundancia porque la tierra se volverá tan pródiga como lo fue al principio, en los días del Edén). Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas (de Palestina), y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas (no se entienda de ninguna manera que se emborracharán), y harán huertos, y comerán el fruto de ellos” (Am 9:13-14). Luego, encontramos este otro pasaje: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará (Este pasaje, nos dice claramente y sin lugar a dudas, que los animales del milenio también se comportarán de una manera diferente de la que hoy conocemos; pues si bien nosotros seremos transformados para vivir toda la era milenial, como lo hicieron los primeros habitantes de este mundo, los animales también serán vueltos a su comportamiento original). La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja (no solo es un comportamiento diferente, sino que su misma anatomía, especialmente la de los carnívoros será cambiada, a la condición que fue en el principio, en el Edén). Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar (La gente actuará en su mayoría, de manera muy correcta, pues recordemos una vez más que allí solo estarán los que mostraron temor y fidelidad a Dios, durante su vida, en las anteriores dispensaciones)” (Is 11:6-9).
Esto es a grandes rasgos, lo que sucederá al inicio del milenio, y aunque no sé el orden y duración exacta de estas cosas; ya vimos en un estudio anterior, que los que queden vivos después de la tribulación, serán por supuesto los creyentes fieles, esos que acabamos de leer que ‘recibieron el reino’, o mejor dicho, que tuvieron la oportunidad de vivir en el reino de Jesucristo, o milenio; a ellos les tocara la tarea de limpiar la tierra, pensemos que después de la guerra de Armagedón, todo quedará contaminado con cadáveres y con sangre, y con armas y materiales de guerra por todas partes; algunos de los pasajes que nos hablan de eso, nos relatan: “Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios” (Ap 14:20) Esta ciudad, es Jerusalén, pues la guerra de Armagedón se llevará a cabo fuera de la ciudad, más hacia el norte; y cuando se dice ‘el lagar’, es una mención a la matanza que sucederá, pues así como se pisan las uvas en el lagar y sale el zumo en cantidad apreciable, así será la sangre que correrá en esa guerra; y aunque no se puede decir si esa cantidad es real o figurada, pero al decir que el nivel llegará hasta la altura de los frenos de los caballos, y por esa extensión de tierra, entendemos con facilidad, el tamaño de la catástrofe, la contaminación y el hedor. Otro pasaje dice lo siguiente: “En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog. Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra” (Dn 39:11-16)
Parte de ese plan de limpieza, también será la organización y aprovechamiento de todos los recursos que queden dispersos por el mundo; pensemos que la gente que habitará el mundo de esos días será gente de buen criterio y de buena voluntad, pero como pertenecieron a la era moderna, ellos conocen toda esa tecnología que se había empleado en armas, y pertrechos para los ejércitos del Anticristo. Ellos, se dedicarán voluntariamente a transformar y aprovechar toda esa energía y potencial de los restos de la guerra, para bien de la humanidad; El profeta Ezequiel, aunque estuvo muy lejos de nuestros días, por inspiración del Espíritu de Dios, escribió así: “Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel (es decir que los israelitas del milenio, sí, serán gente que reconoció a Jesús como el Señor y rey del mundo, así como lo han reconocido también los cristianos), y nunca más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel (esta es una clara mención al gobierno mundial de Jesucristo). He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado. Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años (una clara alusión a la limpieza que ya hemos mencionado, y cuando se lee ‘escudos, paveses, arcos, saetas, etc’. Por supuesto que no podemos pensar que se tratará de esa clase de armas; pues como sabemos, hoy en día ya no se usan tales armas, sino que es una referencia a la variedad de armas, pero las que se usarán en el Armagedón, serán por supuesto las más modernas y letales que existan en ese tiempo). No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego (esta es una mención al aprovechamientos de esos recursos energéticos. Quizá quedarán allí, reservas de energía atómica, química, y otras formas de energía y reservas de materiales que se puedan ocupar para fines benéficos; por eso dijo el profeta, que no traerán leña de los bosques, pues él solo conocía esa clase de combustible que se empleaba en las cocinas, y como fuente de iluminación y calefacción); y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron (es una forma de decir, usarán para hacer el bien, aquello que usaron sus enemigos, para hacer el mal), dice Jehová el Señor” (Ez. 39:7-10)
También queremos despejar toda duda a cerca de quien será, el que gobierne el mundo en esos días, pues si bien hemos llamado a esta dispensación ‘El gobierno de Dios’, se ha hecho así, porque para nosotros Jesús es Dios; sé que no es el momento de hablar de la trinidad de Dios pero, esta es justamente una de las razones por las que se puede entender que ese Jehová del Antiguo Testamento, y de quien se dice que gobernará el mundo, es el mismo Jesús al que se refiere el Nuevo Testamento; y cuando algún pasaje dice ‘ha dicho Jehová’, vemos claramente que Jehová no pronunció precisamente una palabra, pero sí, inspiró al profeta a escribir estas cosas, entonces podemos ver que está actuando el Espíritu Santo, quien es la tercera persona de la trinidad. Pero volviendo al tema, diremos que de acuerdo a la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se nos confirma que Jesús de Nazaret, el hijo de José de Belén, él será ese líder que esperamos, él será el que reinará en todo el mundo y será el que nos traiga ese tiempo de justicia y paz que tanto deseamos, dice la Biblia: “Saldrá una vara del tronco de Isaí (recordemos que Isaí de Belén, fue el padre del rey David (1Sam 16:1), y según la genealogía, Jesús fue descendiente directo en esa línea), y un vástago retoñará de sus raíces (referencia a la forma en que apareció Jesús, distante en el tiempo, del rey David). Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová (muchos de estos atributos, ya los hemos conocido directamente en la vida de Jesús, cuando estuvo en Palestina). Y le hará entender diligente (a sus escogidos) en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío (Esto nos enseña que Jesús será justo al determinar quienes entrarán al milenio y quienes no lo podrán hacer, y también nos habla de cómo acabarán los impíos). Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura (en la era milenial)” (Is 11:1-5).
La actitud de toda la gente en la era del milenio, será muy diferente de lo que hoy podemos ver a nuestro alrededor, ellos serán obedientes a Jesucristo, y harán su voluntad, y gran parte del mejoramiento del planeta será obra de las manos de aquella gente; el profeta Miqueas, aporta aquí con este pasaje: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos (dicho en otras palabras, Jerusalén será la capital del mundo, en aquellos días, y será la ciudad más importante del mundo, aunque eso no quita como dice, de que haya otras ciudades y pueblos importantes, tal como lo es hoy; pues la palabra ‘monte’, aquí significa figuradamente, ciudad y también nación, de tal manera que ‘monte de la casa de Jehová’, es una referencia a Jerusalén por que allí estará el templo de Jehová). Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob (o sea al templo de Jerusalén); y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas (o dicho en otra manera, andaremos de acuerdo a las enseñanzas y los deseos de Jesús nuestro rey); porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová (quien es también, Jesús). Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos (aunque la gente de ese tiempo es cristiana, siempre estará la posibilidad de que haya algún brote de desacuerdo, y para eso estará la ley y la justicia de Dios); y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces (o sea todos aquellos materiales y tecnología que se uso para la guerra, ahora se usará para el bien de la humanidad); no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra (en otras palabras ya no habrá ejércitos ni guerras). Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado (aquí, ya podemos encontrar, los signos de esa paz y felicidad que sentiremos en ese mundo del milenio” (Miq 4:1-4); Esto mismo fue dicho también por el profeta Isaías, por inspiración del Espíritu Santo. (Is 2:2-4)
El profeta Jeremías, también hace su aporte, y nos habla de esa alegría que se sentirá en los días del milenio, el dice: “Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite (estos son los principales símbolos de la abundancia, la alegría y la llenura de Espíritu), y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor (Entiéndase que todo el dolor y aflicción que podamos tener en este mundo, allí será olvidado, y todo aquello será cambiado en gozo y alegría; pues para nadie es desconocido que los hijos de Dios han sido probados de muchas maneras y entre ellas ha estado la enfermedad, la escasez, la humillación, la persecución, y muchas otras cosas que nos han causado dolor; y principalmente se refiere a la aflicción que pasarán las gentes a manos del Anticristo, en los días de la tribulación)” (Jer 31:12-13).
Y siguiendo con nuestro comentario sobre las condiciones de vida que nos traerá Jesús, en la era del milenio, otro pasaje dice: “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré (entiéndase que las enfermedades serán muy escasas o quizá completamente ausentes en el milenio), y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio (es una referencia al regreso de los Israelitas a su tierra; pues como sabemos, hoy están dispersos por todo el mundo, y que allí en su tierra no hay paz por estos días, pero la promesa para ellos es que serán ‘restablecidos’). Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron. Y me será (el pueblo de Israel) a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago (esta es una mención exclusiva al pueblo de Israel; pues no es como muchos predican, diciendo que el ‘Israel de Dios’ es ahora la iglesia, o el grupo de los adventistas del séptimo día, o los testigos de Jehová, o cualquier otro grupo. Israel ha cometido errores, y hoy está alejado de Dios, pero él les dice: “los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron”); y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (Jer 33:6-9).
Por supuesto que esta es una mención a los judíos fieles, aquellos que en su vida y en cualquier época, y especialmente en los días del Anticristo, fueron temerosos de Dios, sabios y valientes, para oponerse a esa bestia; ellos tendrán en esa nueva dispensación, un lugar de privilegio y de prominencia, porque ellos constituyen el pueblo elegido de Dios, ellos son ‘el Israel de Dios’ que menciona Pablo en Galatas 6:16, ellos son los que recibieron las más grandes promesas de parte de Dios y es mediante ellos que Dios, ha conseguido llamar la atención del mundo; aunque por supuesto, muchos de ellos nunca lo entendieron, y si entendieron, no siguieron ese camino. Por eso decimos que, no todos los judíos tendrán este privilegio; pues como sabemos muchos de ellos, en todas las edades, y especialmente en los días del Anticristo, se habrán convertido en el instrumento de Satanás para atormentar al mundo, ellos serán los que apoyen al Anticristo en todos sus proyectos; estos correrán la misma suerte de aquellos ‘no judíos’ que hicieron lo mismo, serán aniquilados y dejados en las prisiones de oscuridad, hasta el final del milenio. Las escrituras con respecto a esto, dicen: “En aquel tiempo el renuevo de Jehová (o sea Jesús) será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel (aquí dice claramente ‘los sobrevivientes de Israel’, porque como dijimos, muchos Israelitas fueron infieles y opositores a los planes de Jesús, y estos no sobrevivirán). Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes (otra referencia exclusiva para aquellos judíos que fueron fieles), cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion (en aquellos días, los pensamientos de los que queden vivos y de las jóvenes y toda gente en general, serán de santidad), y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación (Jesús borrará todo ese pensamiento de guerra y venganza, que pudo tener el pueblo de Israel; y lo hará con espíritu de juicio y de devastación, o sea la tribulación será una de las formas en que aquellos judíos, entiendan que Dios es justo, y galardonador de aquellos que le buscan, y que no hay razón para tomar la justicia por nuestras manos, sino que él es el que nos vengará)” (Is 4:2-3).
A cerca de las condiciones que tendrá la naturaleza en aquellos días, también la Biblia nos dice algunas cosas, de las que podemos desprender fácilmente que ese será un mundo muy mejorado, con respecto a este que conocemos; la biblia nos dice: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador (mientras unos aún siguen cosechando, otros ya estarán sembrando), y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán (idea que nos habla de cómo la gente preferirá vivir en el campo, ya que allí habrá mucha abundancia porque la tierra se volverá tan pródiga como lo fue al principio, en los días del Edén). Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas (de Palestina), y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas (no se entienda de ninguna manera que se emborracharán), y harán huertos, y comerán el fruto de ellos” (Am 9:13-14). Luego, encontramos este otro pasaje: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará (Este pasaje, nos dice claramente y sin lugar a dudas, que los animales del milenio también se comportarán de una manera diferente de la que hoy conocemos; pues si bien nosotros seremos transformados para vivir toda la era milenial, como lo hicieron los primeros habitantes de este mundo, los animales también serán vueltos a su comportamiento original). La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja (no solo es un comportamiento diferente, sino que su misma anatomía, especialmente la de los carnívoros será cambiada, a la condición que fue en el principio, en el Edén). Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar (La gente actuará en su mayoría, de manera muy correcta, pues recordemos una vez más que allí solo estarán los que mostraron temor y fidelidad a Dios, durante su vida, en las anteriores dispensaciones)” (Is 11:6-9).
22 de noviembre de 2010
La dispensación del gobierno de Dios
Continuación...
Es difícil precisar el momento y el cómo empieza esta era, pues la verdad es que la Biblia no es tan detallada en este sentido. Ya hemos dicho varias veces que viene la tribulación y luego la era del milenio, pero el cómo se lleva a cabo esa transición, no lo podemos saber con exactitud; y de hecho cuando el profeta Daniel tuvo una visión del tiempo tribulacional, también quedó algo confundido, y a pesar de que pidió alguna aclaración, no le fue dada; y… por supuesto que asumimos que Dios tenía, y aún tiene buenas razones para no entregarnos toda esta información como a nosotros nos gustaría; y es más, asumimos con un corazón contento, que las razones que tiene nuestro Dios, siempre están a nuestro favor; pero veamos lo que dicen algunos pasajes de las escrituras, a cerca de esto: “Y (yo Daniel) oí al varón vestido de lino (que era Jesucristo mismo), que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos (o sea por el Dios eterno), que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo (esto es lo mismo que decir: un año, dos años y la mitad de un año). Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo todas estas cosas serán cumplidas. Y yo (Daniel) oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? (o preguntado de otra forma: ¿cómo terminarán estas cosas?) El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados (esta es una referencia a la aflicción que sufrirán algunos israelitas y otros ciudadanos del mundo; pero que gracias a esa tribulación terrible, ellos se aferrarán a Dios con todas sus fuerzas y serán tomados en cuenta entre los salvos de la tribulación); los impíos procederán impíamente (o sea los impíos durante esta época, no mostrarán ningún arrepentimiento, y se unirán al Anticristo), y ninguno de los impíos entenderá (lo que está sucediendo), pero los entendidos (hijos de Dios) comprenderán. Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Dn 12:7-13) Aquí se presentan algunas dificultades, para poder precisar el tiempo; y, como vimos al iniciar el párrafo, y bajo el juramento de Jesús mismo, se mencionó un periodo de tres años y medio usando por supuesto la expresión ‘tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo’; y esto concuerda perfectamente con la información de Apocalipsis, que dice que la ‘Gran tribulación’ durará mil doscientos sesenta días (Ap 12:6) o un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (Ap 12:14) o cuarenta y dos meses (Ap 11:2 y 13:5) que es admirablemente la misma cantidad de tiempo; pues si tomamos en cuenta, que en profecía, los meses solo constan de 30 días; entonces todos estos datos quedan completamente confirmados, y en absoluta armonía. La primera dificultad que se presenta, al leer en el final del párrafo que transcribimos, es cuando dice: ‘Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días’. Aquí aparecen treinta días de diferencia, con respecto a los datos que están mencionados arriba; y para zanjar esto diremos, y como algunos están de acuerdo, que lo más probable es que esos cuarenta y dos meses, o mil doscientos sesenta días, sean un periodo que debe llamarse propiamente ‘la gran tribulación’; es decir el periodo en que el pueblo creyente en los días de la tribulación sea probado, y limpiado y emblanquecido, gracias a la presión, persecución, maltrato, vejación y todo lo que suceda de parte del Anticristo y sus seguidores a nivel de todo el mundo; luego los treinta días adicionales que aparecen, pueden ser el tiempo en que el Anticristo logra triunfar sobre todo y sobre todos, y logra establecerse en Jerusalén, y entrar en el templo, para sentarse allí como si fuera un dios, pretendiendo ser adorado como tal; lo que vendría a ser la gota que rebalsa el vaso, y que causa el descenso de Jesús a la tierra, para aniquilar a este hombre de pecado, y a todos sus seguidores. Veamos lo que dicen algunos pasajes, en apoyo a esta idea: “Nadie os engañe en ninguna manera (esta es una advertencia a los cristianos de todas las épocas); porque (Jesús) no vendrá sin que antes venga la apostasía (o el apartamiento de la verdad y mundanalización de una parte de la iglesia, entiéndase también aparición de falsas religiones, que dicho sea de paso, ya tiene su cumplimiento muy avanzado en nuestros días), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (que también se llama, Anticristo, y cuya aparición está aún en el futuro de nuestros días), el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto (es decir iglesia, cristianos, Biblia, templo futuro de Dios en Jerusalén, etc.); tanto que se sienta en el templo de Dios (que estará en Jerusalén) como Dios, haciéndose pasar por Dios (ya al final del periodo de la tribulación)” (2Tes 2:3-4) Otro pasaje dice los siguiente: “También se le dio (al Anticristo) boca que hablaba grandes cosas y blasfemias (contra Dios); y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses (que es el periodo de la tribulación, propiamente dicha). Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo (o templo), y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos… (Esto nos indica claramente, que hay un momento en que él se siente vencedor)” (Ap 13:5-7) Y así también lo confirma otro versículo que habla figuradamente de la aparición del Anticristo; este nos cuenta de cómo él entra en un caballo blanco, símbolo de poder y gobierno, tiene un arco en su mano, que es símbolo de guerra, y aunque no es un genuino gobernante, Dios le concederá ese título, otorgándole una corona, y desde un principio él está destinado a tener éxito en su cometido y a vencer momentáneamente; el versículo dice: “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (Ap 6:2)
Otros se inclinan por pensar que esos treinta días, de los que estamos hablando, será la duración de la guerra de Armagedón, que por supuesto, por todo lo que pasará en esa guerra, se asume que tendrá una cierta duración, y que no será un aniquilamiento instantáneo del Anticristo y sus seguidores; veamos algunas cosas, como ejemplo, de lo que pasará en esos días, y que podría resultar en apoyo a esta idea: “Tú pues, (Ezequiel) hijo de hombre, profetiza contra Gog (que es el Anticristo), y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal (que es una forma de decir ‘naciones del mundo’) Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte (probablemente desde Rusia), y te traeré sobre los montes de Israel (clara mención al apronte para la guerra de Armagedón); y sacaré tu arco de tu mano izquierda (se refiere a ese arco que traía en su aparición en Ap 6:2, y que es símbolo de la guerra), y derribaré tus saetas de tu mano derecha (es una forma de decir que, el poder de las armas del Anticristo, no podrán cumplir su cometido, tal como él piensa). Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; (y una vez que te haya aniquilado) a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor. Y enviaré (una lluvia de) fuego sobre Magog (otra forma de decir ‘mundo’), y sobre los que moran con seguridad en las costas (o mejor dicho, sobre los que piensan que viven en seguridad, allende los mares); y sabrán que yo soy Jehová” (Ez 39:1-6) Otro pasaje del Apocalipsis cuenta así esta escena: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente (o sea para facilitar el avance de los ejércitos del Anticristo y sus seguidores; que Ezequiel dice que vendrán del norte, y aquí dice del oriente, entendiéndose finalmente que los países más importantes que se unirán al Anticristo, están en el cuadrante noreste de Jerusalén). Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo (entiéndase bien que lo principal vendrá del noreste, pero en esta guerra, todo el mundo estará involucrado), para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza (este es una aclaración de que hasta esos días, mucha gente aún no aceptará la venida de Jesús; más cuando suceda, algunos entenderán tardíamente y se sentirán avergonzados). Y los reunió (el Anticristo, a los ejércitos del mundo) en el lugar que en hebreo se llama Armagedón” (Ap 16:12-16) Hay muchísimos pasajes que hablan de los detalles de esa guerra, y por los que se deduce que para que sucedan tales cosas, evidentemente se precisa de un tiempo, por lo que estos 30 días incluso podrían ser pocos. Transcribiremos un último pasaje, que nos cuenta algunos de esos hechos: “Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén (o que se reunirán para la guerra de Armagedón): la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca (probablemente por el uso de algunas armas químicas o biológicas, que afectarán a muchos de esos ejércitos) (Otras versiones incluyen: ‘y la misma será la plaga en los caballos, camellos, mulos y asnos, y de todo el ganado que haya en esos campamentos’. Clara mención a que los pertrechos de guerra, y la logística, también serán afectados). Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y (ese pánico, lo más probable es que sea producido por ellos mismo, por el peligro de hacer explotar esas armas letales en medio de ellos; porque dice claramente que) trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero (o sea habrá tal confusión, y desacuerdos, que finalmente acabarán atacándose los unos a los otros)” (Zac 14:12-13)
Aunque uno de los pasajes que ya vimos, parece decir que Jesús matará al Anticristo, cuando dice: ‘Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás’; hemos de ver que ésta es una metonimia, ya que al nombrar de manera personal al anticristo, en realidad lo que se quiere decir, es que caerá y terminará ese orgullo que él tiene, el proyecto y la osadía que ha intentado; pero en realidad el Anticristo será apresado vivo y junto con su ayudante, el falso profeta; ellos serán los primeros seres que recibirá el infierno, y solo aquellos que conformaron sus ejércitos serán pasto de las fieras; el Apocalipsis lo relata así: “Y (el Anticristo o) la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás (incrédulos y rebeldes) fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo (o sea Jesucristo), y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos” (Ap 19:20-21)
Estas pueden ser algunas de las explicaciones que se puedan dar para la aparición de esos treinta días adicionales, lo que finalmente llegaremos a saber con exactitud, solo cuando esas cosas sucedan. Pero aparte de esos treinta días de diferencia entre los mil doscientos sesenta y los mil doscientos noventa; aparecen otros cuarenta y cinco días más, pues dice: “Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días” (Dn 12:11-12) Como ya dijimos, es muy difícil dogmatizar a cerca de esos periodos que se mencionan aquí, pero es evidente que los sucesos de esos días tendrán en cuenta estos tiempos; muchos se inclinan por pensar que esos cuarenta y cinco días puede referirse a la duración del juicio de los santos o salvos; otros se inclinan por pensar que ese puede ser un tiempo en que se organice el gobierno de Jesús y toda la estructura de este, para poder ser un gobierno mundial de justicia y de paz; pero la verdad es que no tenemos como aseverar estas ideas, si bien diremos que hay al parecer varios periodos que están mencionados y que por supuesto sucederán al inicio de la era milenial, pero el orden o la relación de ellos, no se pueden dar claramente. Lo más importante en este caso, es esa bienaventuranza para aquellos que logren llegar hasta ese punto, pues dice: ‘Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días’; es como si el Señor nos tratara de decir: ¡Que felices serán!, todos aquellos que logren estar de pie en ese día. Y al decir de pie, no me refiero a que no murieron en los días de la tribulación, sino que fueron fieles a Jesús hasta ese momento, pues la Biblia nos enseña que aquel que cree en Jesús, aunque esté muerto vivirá (Jn 11:25).
Pero, retomemos el hilo de lo que veníamos diciendo; hablemos un poco de ese juicio que se mencionó y de los primeros hechos de la era milenial, pues independiente de los tiempos, estos hechos están descritos en la Biblia; uno de esos pasajes dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años (o sea por todo el periodo de la era milenial); y lo arrojó al abismo (entiéndase bien que el abismo, no es el infierno), y lo encerró, y puso su sello sobre él (o sea el ángel pone un sello sobre el abismo, para que nadie salga de allí, pues allí estará junto con Satanás toda la gente incrédula, que murió a través de todas las edades, y también en los días de la tribulación), para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años (esto habla claramente que durante el milenio, no estará Satanás libre por el mundo); y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo (eso lo estudiaremos más adelante). Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar (o sea se conforma un tribunal); y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años (fíjese que aquí vuelven a la vida, solo aquellos que creyeron y fueron fieles a Jesús, durante sus vidas). Pero los otros muertos (y esta es una clara referencia a los muertos incrédulos) no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años (o sea, todos los incrédulos, volverán a vivir físicamente al final del milenio, y el motivo para eso, lo estudiaremos en su momento). Esta es la primera resurrección (o sea se llama primera resurrección, a la resurrección de los justos, y que se lleva a cabo antes de que empiece el milenio). Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte (que significa ser echado al infierno) no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (o dicho de otra forma, pertenecerán al reino de Cristo, durante el milenio)” (Ap 20:1-6) El profeta Daniel, cerca de seis siglos antes que Juan y el Apocalipsis, también tuvo visiones a cerca de este asunto, él escribió: “Estuve mirando (porque esta es una visión del profeta) hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días (o sea Dios mismo), cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían (se refiere a los ángeles del cielo), y millones de millones asistían delante de él (asistían a ese juicio); el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno (entiéndase aquí como cuerno, el Anticristo); miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego (una forma resumida de lo que pasará en la guerra de Armagedón y el destino del Anticristo, que como ya dijimos, finalmente será echado en el infierno). Habían también quitado a las otras bestias su dominio (estas bestias, aquí representan a la humanidad incrédula), pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo (o sea hasta los días de la tribulación, pues esta prolongación de la vida de esas bestias, es de alguna manera de lo que estamos hablando, es la prolongación de las diferentes dispensaciones y que tendrán su fin aquí). Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre (que es una visión de la segunda venida de Jesucristo), que vino hasta el Anciano de días (o sea Dios, el Padre), y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran (esta es una mención, del comienzo del gobierno mundial de Jesús); su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido (pues Jesús, no solo será el rey durante el milenio, sino que lo será por toda la eternidad)” (Dn 7:9-14) Sin embargo para reafirmar más la idea de Apocalipsis, Daniel también resalta, que este juicio solo será de los salvos, él dice: “Y veía yo que este cuerno (o sea el Anticristo) hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino” (Dn 7:21-22) Nótese bien, que aquí no se menciona a los incrédulos, pues ellos como dijimos, tendrán un juicio aparte, y que será al final del milenio; y que hasta ese tiempo permanecerán muertos y presos en el mismo lugar donde fue echado Satanás, o sea en el hades o abismo.
Este artículo continuará proximamente. saludos y bendiciones.
Es difícil precisar el momento y el cómo empieza esta era, pues la verdad es que la Biblia no es tan detallada en este sentido. Ya hemos dicho varias veces que viene la tribulación y luego la era del milenio, pero el cómo se lleva a cabo esa transición, no lo podemos saber con exactitud; y de hecho cuando el profeta Daniel tuvo una visión del tiempo tribulacional, también quedó algo confundido, y a pesar de que pidió alguna aclaración, no le fue dada; y… por supuesto que asumimos que Dios tenía, y aún tiene buenas razones para no entregarnos toda esta información como a nosotros nos gustaría; y es más, asumimos con un corazón contento, que las razones que tiene nuestro Dios, siempre están a nuestro favor; pero veamos lo que dicen algunos pasajes de las escrituras, a cerca de esto: “Y (yo Daniel) oí al varón vestido de lino (que era Jesucristo mismo), que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos (o sea por el Dios eterno), que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo (esto es lo mismo que decir: un año, dos años y la mitad de un año). Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo todas estas cosas serán cumplidas. Y yo (Daniel) oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? (o preguntado de otra forma: ¿cómo terminarán estas cosas?) El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados (esta es una referencia a la aflicción que sufrirán algunos israelitas y otros ciudadanos del mundo; pero que gracias a esa tribulación terrible, ellos se aferrarán a Dios con todas sus fuerzas y serán tomados en cuenta entre los salvos de la tribulación); los impíos procederán impíamente (o sea los impíos durante esta época, no mostrarán ningún arrepentimiento, y se unirán al Anticristo), y ninguno de los impíos entenderá (lo que está sucediendo), pero los entendidos (hijos de Dios) comprenderán. Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Dn 12:7-13) Aquí se presentan algunas dificultades, para poder precisar el tiempo; y, como vimos al iniciar el párrafo, y bajo el juramento de Jesús mismo, se mencionó un periodo de tres años y medio usando por supuesto la expresión ‘tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo’; y esto concuerda perfectamente con la información de Apocalipsis, que dice que la ‘Gran tribulación’ durará mil doscientos sesenta días (Ap 12:6) o un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (Ap 12:14) o cuarenta y dos meses (Ap 11:2 y 13:5) que es admirablemente la misma cantidad de tiempo; pues si tomamos en cuenta, que en profecía, los meses solo constan de 30 días; entonces todos estos datos quedan completamente confirmados, y en absoluta armonía. La primera dificultad que se presenta, al leer en el final del párrafo que transcribimos, es cuando dice: ‘Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días’. Aquí aparecen treinta días de diferencia, con respecto a los datos que están mencionados arriba; y para zanjar esto diremos, y como algunos están de acuerdo, que lo más probable es que esos cuarenta y dos meses, o mil doscientos sesenta días, sean un periodo que debe llamarse propiamente ‘la gran tribulación’; es decir el periodo en que el pueblo creyente en los días de la tribulación sea probado, y limpiado y emblanquecido, gracias a la presión, persecución, maltrato, vejación y todo lo que suceda de parte del Anticristo y sus seguidores a nivel de todo el mundo; luego los treinta días adicionales que aparecen, pueden ser el tiempo en que el Anticristo logra triunfar sobre todo y sobre todos, y logra establecerse en Jerusalén, y entrar en el templo, para sentarse allí como si fuera un dios, pretendiendo ser adorado como tal; lo que vendría a ser la gota que rebalsa el vaso, y que causa el descenso de Jesús a la tierra, para aniquilar a este hombre de pecado, y a todos sus seguidores. Veamos lo que dicen algunos pasajes, en apoyo a esta idea: “Nadie os engañe en ninguna manera (esta es una advertencia a los cristianos de todas las épocas); porque (Jesús) no vendrá sin que antes venga la apostasía (o el apartamiento de la verdad y mundanalización de una parte de la iglesia, entiéndase también aparición de falsas religiones, que dicho sea de paso, ya tiene su cumplimiento muy avanzado en nuestros días), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (que también se llama, Anticristo, y cuya aparición está aún en el futuro de nuestros días), el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto (es decir iglesia, cristianos, Biblia, templo futuro de Dios en Jerusalén, etc.); tanto que se sienta en el templo de Dios (que estará en Jerusalén) como Dios, haciéndose pasar por Dios (ya al final del periodo de la tribulación)” (2Tes 2:3-4) Otro pasaje dice los siguiente: “También se le dio (al Anticristo) boca que hablaba grandes cosas y blasfemias (contra Dios); y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses (que es el periodo de la tribulación, propiamente dicha). Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo (o templo), y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos… (Esto nos indica claramente, que hay un momento en que él se siente vencedor)” (Ap 13:5-7) Y así también lo confirma otro versículo que habla figuradamente de la aparición del Anticristo; este nos cuenta de cómo él entra en un caballo blanco, símbolo de poder y gobierno, tiene un arco en su mano, que es símbolo de guerra, y aunque no es un genuino gobernante, Dios le concederá ese título, otorgándole una corona, y desde un principio él está destinado a tener éxito en su cometido y a vencer momentáneamente; el versículo dice: “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (Ap 6:2)
Otros se inclinan por pensar que esos treinta días, de los que estamos hablando, será la duración de la guerra de Armagedón, que por supuesto, por todo lo que pasará en esa guerra, se asume que tendrá una cierta duración, y que no será un aniquilamiento instantáneo del Anticristo y sus seguidores; veamos algunas cosas, como ejemplo, de lo que pasará en esos días, y que podría resultar en apoyo a esta idea: “Tú pues, (Ezequiel) hijo de hombre, profetiza contra Gog (que es el Anticristo), y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal (que es una forma de decir ‘naciones del mundo’) Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte (probablemente desde Rusia), y te traeré sobre los montes de Israel (clara mención al apronte para la guerra de Armagedón); y sacaré tu arco de tu mano izquierda (se refiere a ese arco que traía en su aparición en Ap 6:2, y que es símbolo de la guerra), y derribaré tus saetas de tu mano derecha (es una forma de decir que, el poder de las armas del Anticristo, no podrán cumplir su cometido, tal como él piensa). Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; (y una vez que te haya aniquilado) a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor. Y enviaré (una lluvia de) fuego sobre Magog (otra forma de decir ‘mundo’), y sobre los que moran con seguridad en las costas (o mejor dicho, sobre los que piensan que viven en seguridad, allende los mares); y sabrán que yo soy Jehová” (Ez 39:1-6) Otro pasaje del Apocalipsis cuenta así esta escena: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente (o sea para facilitar el avance de los ejércitos del Anticristo y sus seguidores; que Ezequiel dice que vendrán del norte, y aquí dice del oriente, entendiéndose finalmente que los países más importantes que se unirán al Anticristo, están en el cuadrante noreste de Jerusalén). Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo (entiéndase bien que lo principal vendrá del noreste, pero en esta guerra, todo el mundo estará involucrado), para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza (este es una aclaración de que hasta esos días, mucha gente aún no aceptará la venida de Jesús; más cuando suceda, algunos entenderán tardíamente y se sentirán avergonzados). Y los reunió (el Anticristo, a los ejércitos del mundo) en el lugar que en hebreo se llama Armagedón” (Ap 16:12-16) Hay muchísimos pasajes que hablan de los detalles de esa guerra, y por los que se deduce que para que sucedan tales cosas, evidentemente se precisa de un tiempo, por lo que estos 30 días incluso podrían ser pocos. Transcribiremos un último pasaje, que nos cuenta algunos de esos hechos: “Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén (o que se reunirán para la guerra de Armagedón): la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca (probablemente por el uso de algunas armas químicas o biológicas, que afectarán a muchos de esos ejércitos) (Otras versiones incluyen: ‘y la misma será la plaga en los caballos, camellos, mulos y asnos, y de todo el ganado que haya en esos campamentos’. Clara mención a que los pertrechos de guerra, y la logística, también serán afectados). Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y (ese pánico, lo más probable es que sea producido por ellos mismo, por el peligro de hacer explotar esas armas letales en medio de ellos; porque dice claramente que) trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero (o sea habrá tal confusión, y desacuerdos, que finalmente acabarán atacándose los unos a los otros)” (Zac 14:12-13)
Aunque uno de los pasajes que ya vimos, parece decir que Jesús matará al Anticristo, cuando dice: ‘Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás’; hemos de ver que ésta es una metonimia, ya que al nombrar de manera personal al anticristo, en realidad lo que se quiere decir, es que caerá y terminará ese orgullo que él tiene, el proyecto y la osadía que ha intentado; pero en realidad el Anticristo será apresado vivo y junto con su ayudante, el falso profeta; ellos serán los primeros seres que recibirá el infierno, y solo aquellos que conformaron sus ejércitos serán pasto de las fieras; el Apocalipsis lo relata así: “Y (el Anticristo o) la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás (incrédulos y rebeldes) fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo (o sea Jesucristo), y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos” (Ap 19:20-21)
Estas pueden ser algunas de las explicaciones que se puedan dar para la aparición de esos treinta días adicionales, lo que finalmente llegaremos a saber con exactitud, solo cuando esas cosas sucedan. Pero aparte de esos treinta días de diferencia entre los mil doscientos sesenta y los mil doscientos noventa; aparecen otros cuarenta y cinco días más, pues dice: “Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días” (Dn 12:11-12) Como ya dijimos, es muy difícil dogmatizar a cerca de esos periodos que se mencionan aquí, pero es evidente que los sucesos de esos días tendrán en cuenta estos tiempos; muchos se inclinan por pensar que esos cuarenta y cinco días puede referirse a la duración del juicio de los santos o salvos; otros se inclinan por pensar que ese puede ser un tiempo en que se organice el gobierno de Jesús y toda la estructura de este, para poder ser un gobierno mundial de justicia y de paz; pero la verdad es que no tenemos como aseverar estas ideas, si bien diremos que hay al parecer varios periodos que están mencionados y que por supuesto sucederán al inicio de la era milenial, pero el orden o la relación de ellos, no se pueden dar claramente. Lo más importante en este caso, es esa bienaventuranza para aquellos que logren llegar hasta ese punto, pues dice: ‘Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días’; es como si el Señor nos tratara de decir: ¡Que felices serán!, todos aquellos que logren estar de pie en ese día. Y al decir de pie, no me refiero a que no murieron en los días de la tribulación, sino que fueron fieles a Jesús hasta ese momento, pues la Biblia nos enseña que aquel que cree en Jesús, aunque esté muerto vivirá (Jn 11:25).
Pero, retomemos el hilo de lo que veníamos diciendo; hablemos un poco de ese juicio que se mencionó y de los primeros hechos de la era milenial, pues independiente de los tiempos, estos hechos están descritos en la Biblia; uno de esos pasajes dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años (o sea por todo el periodo de la era milenial); y lo arrojó al abismo (entiéndase bien que el abismo, no es el infierno), y lo encerró, y puso su sello sobre él (o sea el ángel pone un sello sobre el abismo, para que nadie salga de allí, pues allí estará junto con Satanás toda la gente incrédula, que murió a través de todas las edades, y también en los días de la tribulación), para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años (esto habla claramente que durante el milenio, no estará Satanás libre por el mundo); y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo (eso lo estudiaremos más adelante). Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar (o sea se conforma un tribunal); y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años (fíjese que aquí vuelven a la vida, solo aquellos que creyeron y fueron fieles a Jesús, durante sus vidas). Pero los otros muertos (y esta es una clara referencia a los muertos incrédulos) no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años (o sea, todos los incrédulos, volverán a vivir físicamente al final del milenio, y el motivo para eso, lo estudiaremos en su momento). Esta es la primera resurrección (o sea se llama primera resurrección, a la resurrección de los justos, y que se lleva a cabo antes de que empiece el milenio). Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte (que significa ser echado al infierno) no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (o dicho de otra forma, pertenecerán al reino de Cristo, durante el milenio)” (Ap 20:1-6) El profeta Daniel, cerca de seis siglos antes que Juan y el Apocalipsis, también tuvo visiones a cerca de este asunto, él escribió: “Estuve mirando (porque esta es una visión del profeta) hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días (o sea Dios mismo), cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían (se refiere a los ángeles del cielo), y millones de millones asistían delante de él (asistían a ese juicio); el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno (entiéndase aquí como cuerno, el Anticristo); miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego (una forma resumida de lo que pasará en la guerra de Armagedón y el destino del Anticristo, que como ya dijimos, finalmente será echado en el infierno). Habían también quitado a las otras bestias su dominio (estas bestias, aquí representan a la humanidad incrédula), pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo (o sea hasta los días de la tribulación, pues esta prolongación de la vida de esas bestias, es de alguna manera de lo que estamos hablando, es la prolongación de las diferentes dispensaciones y que tendrán su fin aquí). Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre (que es una visión de la segunda venida de Jesucristo), que vino hasta el Anciano de días (o sea Dios, el Padre), y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran (esta es una mención, del comienzo del gobierno mundial de Jesús); su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido (pues Jesús, no solo será el rey durante el milenio, sino que lo será por toda la eternidad)” (Dn 7:9-14) Sin embargo para reafirmar más la idea de Apocalipsis, Daniel también resalta, que este juicio solo será de los salvos, él dice: “Y veía yo que este cuerno (o sea el Anticristo) hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino” (Dn 7:21-22) Nótese bien, que aquí no se menciona a los incrédulos, pues ellos como dijimos, tendrán un juicio aparte, y que será al final del milenio; y que hasta ese tiempo permanecerán muertos y presos en el mismo lugar donde fue echado Satanás, o sea en el hades o abismo.
Este artículo continuará proximamente. saludos y bendiciones.
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