Hebreos 1:1-2

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quién constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.











16 de junio de 2010

La dispensación de la conciencia

Esta dispensación empieza con la salida de nuestros primeros padres Adán y Eva, del paraíso terrenal. Como dijimos al analizar la anterior dispensación, ellos ahora son personas diferentes de lo que eran allá en el huerto de Edén; ellos ahora saben que lo que es bueno y que lo que es malo. Y aunque es probable que no tengan el nivel de conciencia que nosotros tenemos hoy, sin embargo ya se ha instalado en sus mentes y en sus corazones, el concepto del discernimiento sobre todos sus actos y sobre todos los hechos que los rodean. Si ahora se dieran las condiciones edénicas, en el sentido de tener que evitar comer de un cierto árbol, y lo hiciesen, la culpa no sería igual que la que se les imputó en Edén por haber comido del árbol de la ciencia del bien y del mal; sino que sería mucho mayor pues allí ellos eran inocentes, pero aquí ellos son consientes de qué es lo que deben hacer y qué es lo que no deben hacer. Además hay otro componente de discernimiento; ellos acaban de ser puestos fuera del Edén, y esto es un claro ejemplo de que Dios actuará de acuerdo con sus mandamientos y preceptos, y no pasará por alto ninguna falta ni muestra de rebeldía.
Esta dispensación tiene una duración de alrededor de 1600 años, y va desde la salida del Edén hasta el diluvio universal (Gn 8:19). Fue una época en que la tierra fue poblada en gran parte, y las personas que aparecen mencionadas en la Biblia no son precisamente todas las que existieron; si no que allí simplemente se hace mención a algunas de ellas, aquellas que tuvieron mayor relevancia en la vida de los hombres anti diluvianos.
En esta dispensación no encontramos disposiciones ni prohibiciones concretas de parte de Dios para los hombres, por eso precisamente se llama la dispensación de la conciencia; pues los que vivieron en ella, debieron vivir de acuerdo a lo que les dictaba su conciencia, que podríamos decir que era la ley de Dios escrita sus corazones, de tal manera que ellos mismos sabían cuando hacían algo malo o algo bueno; Pablo nos explica algo de eso, cuando dice: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Ro 2:14-16) Lo más seguro es que Pablo cuando dice ‘ley’, esté haciendo alusión a la ley de Moisés, pero bajo esa misma idea, en los anti diluvianos también había algo que les acusaba o les defendía delante de Dios, y si su conciencia les acusaba era porque era malo lo que estaban haciendo, pero si se sentían en paz, ello era indicio de que lo que estaban haciendo era bueno.
Veamos el primer ejemplo de esto en las escrituras, la actitud de los primeros hijos de Adán: Caín al parecer tomo la iniciativa de llevar una ofrenda a Jehová, aunque también es probable que lo decidieran juntos con su hermano Abel, no lo podemos saber. El asunto es que la ofrenda de Caín, fue solo eso, una ofrenda; Caín tomo algunos frutos de la tierra, o sea, de lo que su huerto le había producido, porque él era labrador, entonces lo más probable es que no haya tenido animales de crianza para llevar una ofrenda. El problema no está en qué consistía la ofrenda, si no que está en la calidad, en el cuidado con el que fue tomada esta ofrenda; en el caso de Caín, la Biblia solo dice: “ …Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Gn 4:3); pero con respecto a Abel dice: “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Gn 4:4) Aquí se puede establecer claramente la diferencia entre la ofrenda de Caín y la de Abel. A cerca de éste último, la Biblia, deja ver expresamente que la ofrenda fue escogida; Abel tuvo cuidado de tomar lo mejor de las primeras crías, y de entre esas, escogió lo más gordo de ellas. En aquellos habitantes semi-nómadas, el concepto de escoger las primicias, o los primeros frutos que produzca el ganado o la tierra, tiene que haber sido mucho más importante que para nosotros lo es hoy. Escoger las primicias para Dios hoy, quiere decir tomarle en cuenta primero a él antes que a nosotros, reconocerle a él como el proveedor, como el sustentador de nuestras vidas. Abel entonces llevo a Jehová de lo mejor que tenía; pero Caín simplemente llevó una ofrenda, y esto hace una gran diferencia, pues: “…miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Gn 4:4-5) y el problema no está en cómo miró Dios a las ofrendas, sino en cómo reaccionaron los que las llevaron; las escrituras no dicen nada a cerca de Abel, pero sin duda él se sentía muy bien, después que supo que Dios se agrado de él y de su ofrenda; pero si se dice bastante de Caín, y me gusta mucho mas como lo traduce la versión ‘Dios habla hoy’ (porque todas nuestras referencias se toman de la versión Reina Valera 1960), esa versión dice: “¿Por qué te enojas y pones tan mala cara?. Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tu puedes dominarlo a él” (Gn 4:6-7) Ese fue el problema: La reacción de Caín. A cerca de esto, la Biblia dice enfáticamente: “…Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” (Gn 4:5) Caín se enojó muchísimo, y puso muy mala cara y lo hizo delante de Dios, pero Dios le dijo: ―he aquí el pecado esta delante de ti para dominarte, pero tú también puedes vencerlo, todo depende de ti― Caín siguió su instinto, y finalmente acabó agravando su situación, o sea mató a su hermano; y así se dejo dominar por el pecado. Después que fue afrontado por Dios, el siguió el camino señalado por el pecado, al tratar de engañar a Dios y tratar de quitarse toda responsabilidad de encima, las escrituras lo relatan así: “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra” (Gn 4:9-12) Definitivamente aquí se puede ver que Caín tuvo todas las posibilidades, de mejorar su posición frente a Dios, simplemente pudo haber cambiado de actitud, y aprender de su hermano Abel, pudo pedir perdón, pudo dominar la tentación de matar a su hermano, pero no lo hizo, sino que dejó que todo fuera impulsado por la ira y el descontento, de tal forma que llegó a ser rechazado completamente por Dios.
Así es como funciona la dispensación de la conciencia humana, simplemente el hombre actúa, unos lo hacen tomando en cuenta el parecer de Dios, pero otros, que son la mayoría, actúan de acuerdo a sus instintos; digo que algunos tomaron el parecer de Dios, pues la Biblia tiene cuidado de indicarnos que éste fue el tiempo en que los hombres empezaron a invocar su nombre (Gn 4:26)
La Biblia nos enseña que Caín fue desterrado por Dios a alguna parte, probablemente más lejana de la que vivía Adán y su familia, pues ambos llegaron a vivir al oriente del Edén, que estaba en Mesopotamia, en lo que hoy vemos los países de Iraq e Irán, quizá parte de Siria o Turquía en el noroeste; en este caso es difícil establecer la ubicación exacta y también el tamaño que tenía el Edén, pero lo cierto es que estaba en ese lugar, y Adán fue echado hacia el oriente de este, pues la Biblia nos dice: “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Gn 3:24). Sin embargo Caín parece haber sido enviado más lejos o aún más al oriente quizá en lo que hoy es Pakistán, la india o china; el nombre de uno de sus descendientes, Tubal-caín, nos hace relacionarlo incluso con Rusia. Por supuesto que es probable que la geografía del planeta pudo haber quedado seriamente modificada después del diluvio, pero aún así, en estos días todavía podemos encontrar relación de algunos nombres de lugares con aquellos hombres descendientes de Caín.
En la separación de Caín y de Adán y sus respectivas descendencias, está basada la enseñanza de las dos generaciones: La generación bendita y la generación maldita. No estamos completamente de acuerdo con esta enseñanza, ya que tiene múltiples conceptos adheridos; pero si diremos que los descendientes de Caín al parecer tuvieron una inclinación rebelde e inclinada a todo aquello que ellos sabían que desagradaba a Dios; estos son algunos de los pasajes que nos dejan ver esa actitud: “Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será” (Gn 4:23-24) Lamec, descendiente directo de Caín, se convierte en la ventana para ver cómo era esa descendencia. Lamec fue el primer hombre polígamo, pues tomo a dos mujeres por esposas; en sus palabras no solo vemos la evocación de su tatarabuelo Caín, si no que hasta uno de sus hijos se llamó Tubal-caín, e hizo su declaración en clara alusión a la sentencia de Jehová de que ‘cualquiera que matare a Caín, sería castigado siete veces’ (Gn 4:15), y dando a entender de que él será mucho más cruel que Caín, el está dispuesto a tomar venganza, ante cualquier persona que ose herirlo.
Se supone que en el otro lado, un poco más al occidente del territorio donde se estableció Caín, también progresó la descendencia de Set que fue hijo de Adán y que según la Biblia fue un hijo a la imagen de Adán (Gn 5:3) y por lo tanto se supone que fue del agrado de Dios; ésta descendencia es la que muchos llaman la ‘generación bendita’, para hacer aparecer a la de Caín como la ‘generación maldita’; y con el tiempo estas dos civilizaciones se juntaron y finalmente todos acabaron haciendo lo malo, eso es lo que se desprende de los primeros versículos del capítulo 6, donde se menciona a la descendencia de Adán y de Set, como hijos de Dios; y a los de Caín como hijos de los hombres, el pasaje reza así: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas” (Gn 6:1-2) Al mezclarse finalmente estas dos civilizaciones, con diferentes niveles de acercamiento a Dios, los descendientes de Caín habrían acabado por corromper a los de Set, y así la maldad finalmente contaminaría a toda la tierra habitada. La Biblia lo dice así: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gn 6:5) Esta es la razón por la que Dios, entonces decidió eliminar a toda esa gente enviando para ello el diluvio universal.
Debemos aclarar que hay algunas enseñanzas diferentes en relación con estos pasajes: Primero están los que encuentran difícil que Caín hubiese encontrado una esposa en un lugar tan apartado; pero usted debe notar claramente que la Biblia no dice que Caín se fue solo hacia el oriente, eso da lugar a pensar que lo más probable es que se fue casado y hasta quizá acompañado por algunos adherentes. El problema parece estar en la expresión: “Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc…” (Gn 4:17); pero ésta no indica certeramente que Caín la conoció personalmente, sino mas bien que él tuvo relaciones sexuales con ella y ella concibió un hijo. La confusión de muchos está en que se piensa que hasta la salida de Caín de la presencia de Dios, solo habían tres personas en la tierra, a saber Adán, Eva y Caín; pero la Biblia no dice de ninguna manera eso, y aunque no dice cuantos años tenía Adán cuando nacieron Caín, y Abel, si dice que tenía ciento treinta años cuando nació Set, quien fue un hijo conforme a su imagen (Gn 5:3), esto último puede significar que fue un hijo, que le agradaba o que se parecía a él, en cuanto a honrar y temer a Dios; y con esto la Biblia deja completamente abierta la posibilidad de que antes de Set, haya habido otros hijos que tenían las mismas tendencias que Caín, y también que pudieron haber nacido mujeres antes de Set. Y aunque no hubiera sido así, tenemos que pensar que Caín pudo tener fácilmente cien o doscientos años cuando conoció a su esposa, y que incluso la expulsión fue después de eso, lo que hace lógico que para ese tiempo ya hubiese muchísima gente sobre la tierra.
Otro aspecto de estas enseñanzas en que cuando se menciona a los hijos de Dios y a los hijos de los hombres (Gn 6:2); muchos dicen que estos hijos de Dios eran ángeles, y que de estas uniones nacieron unos gigantes; pero la Biblia de ninguna manera enseña eso, primero debemos pensar que los ángeles no se casan ni tienen relaciones sexuales (Mr 12:25), entonces estos hijos de Dios tienen que haber sido humanos; hombres que adoraban a Dios, y por eso se dice que son descendientes de Adán. Tampoco dice la Biblia que de esas uniones nacieron los gigantes de la tierra, solo dice que ‘en esos días’ había gigantes en la tierra, esto es en los días de la dispensación de la conciencia, y que estos gigantes continuaron existiendo incluso en los días que hubo estas uniones de los hijos de Dios con las hijas de los hombres, revisemos el pasaje: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre” (Gn 6:4) Todos sabemos que algunos gigantes aún vivían en los tiempos de David; así es que la Biblia solo dice que en ese tiempo hubo gigantes, y de ninguna manera dice que esos gigantes fueron fruto de la unión entre los hijos de Dios, con las hijas de los hombres.
Si regresamos un poco más atrás, debemos hablar también a cerca de la ofrenda que ofrecieron Caín y Abel. Muchos piensan que Dios rechazo la ofrenda de Caín, porque no era una ofrenda con derramamiento de sangre o sacrificio, y que Dios eso era lo que requería, para personarle su pecado. No es eso lo que dice el pasaje, si bien dice expresamente que Dios miró con agrado la ofrenda de Abel, y no lo hizo así con la ofrenda de Caín, ya explicamos la razón por la que se produjo esta preferencia, pero no creemos que fue porque la ofrenda de Caín no era un sacrificio. Lo que si puede haber sucedido, es que primeramente, cuando Dios hizo al hombre y a su mujer, túnicas de pieles y los vistió (Gn 3:21) Adán entendió que el sacrificio de un animal, sirvió para cubrir su pecado y su vergüenza y ser acepto delante de Dios; luego cuando esa ofrenda de Abel fue acepta, es posible que se reforzara aún mas esta idea. Y así de a poco, se ha ido grabando en la mente del hombre la idea de ofrecer a Dios sacrificios, en algún momento quizá para calmar su ira, en otro momento para pedir de él el perdón a una falta; pero creo que hasta los días de Noé, aun esto no estaba bien establecido en la mente de los hombres. Pero de ninguna manera fue Dios el que impuso esa forma de adoración, ya que en todas las formas de relación entre Dios y los hombres, nuestro amoroso Dios, ha tomado aquello que fue iniciativa del hombre para establecer una amistad con él. La Biblia nos cuenta que Noé cuando salió del arca después del diluvio, hizo un altar a Dios y tomó de todo animal limpio y ofreció un sacrificio, y Jehová aprecio este acto (Gn 8:20-21) La tierra se pobló después del diluvio en todos los rincones donde la historia nos ha dado a conocer que hubo gentes, y en casi todas esas civilizaciones hemos encontrado que el sistema de sacrificios se ha practicado, aun siendo ofrecidos a dioses falsos, pero desde aquellos días esa idea seguramente quedó grabada en la mente del hombre. Por supuesto que Dios en su omnisciencia, supo de antemano, desde antes de la creación del mundo que esto iba a ocurrir; por lo que ya lo había contemplado en su plan, hacer que esto sea parte de su ley como una figura de aquel excelente sacrificio por los pecados de la humanidad, que fue Cristo Jesús.
Hay indicios claros en la historia, que nos indican que cosas como la circuncisión, los sacrificios y algunos elementos de la ley que se le entregó a Moisés, también fueron practicados por otros pueblos, y esto nos enseña que no fue Dios el que empujo o impuso su criterio en el hombre; sino no que más bien dejo que el hombre tome la iniciativa, y en base a lo que él ha concebido que es bueno delante de Dios, de acuerdo a su conciencia, Dios lo ha establecido como parte de su pacto con los hombres; y lo que el hombre ha concebido como malo, Dios lo ha puesto como prohibición, y así la ley de Dios viene a ser completamente justa, delante de todos los hombres.
Diremos entonces que en esta dispensación o era, el hombre solo vivió en base a su conciencia y que mediante ella no pudo agradar a Dios. Los hombres, estaban completamente conscientes de que actuaban en contra de los deseos de Dios, a tal grado que ‘vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal’; por lo tanto, Dios decidió raerlos de la tierra empleando para ellos el diluvio. Sin embargo y con toda seguridad, hubieron hombres que agradaron a Dios en aquellos días, uno de ellos fue Enoc, de quien la Biblia dice que caminó con Dios, y que finalmente fue llevado por él (Gn 5:24); también estuvieron los que no agradaron a Dios, y lo hicieron por una mera ignorancia del castigo que vendría; estos tuvieron oportunidad de arrepentirse de sus pecados cuando Jesús mismo les predicó después de su muerte, la Biblia lo dice así: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua” (1Pe 3:18-20) Al final de esta generación, solo fue salvo Noé y su familia, en total ocho personas para continuar después la siguiente dispensación, de la cual estaremos hablando próximamente. Bendiciones.