Hebreos 1:1-2

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quién constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.











3 de abril de 2011

Prisionero de guerra



Autor: Augusto Guzmán
Librería editorial juventud
La Paz Bolivia

Augusto Guzmán, nació en Totora departamento de Cochabamba, Bolivia, en el año 1903; fue un destacado abogado, novelista, historiador y profesor de prestigiosas universidades de Bolivia. Premio Nacional de literatura en 1961 y ganador de la medalla al mérito en 1969; miembro de la Academia Nacional de Historia y de la Academia Nacional de la Lengua. Fue un gran narrador y un crítico literario, marcado quizá por la época en que le tocó vivir su juventud, que es la época en que los hombres desarrollan su mayor potencial, y también en el que aspiran a conseguir sus mayores logros. Digo esto porque este hombre participó activamente en la guerra del Chaco y cuya experiencia es la que nos relata en este precioso libro que vamos a comentar.
Prisionero de guerra, creo que es una de sus mejores obras; y este libro fue publicado por primera vez en Santiago de Chile en 1937, y en La Paz, recién en 1967. Es una novela realista e histórica, que ha de ser apreciada de todas maneras como un documento vigoroso que nos trasladará a la realidad de esa guerra brutal y sin sentido como él la califica. Durante la narración él usa el ‘alias’ de Doctor Villafuerte, para relatar sus experiencias en la guerra con el Paraguay; y este Doctor Villafuerte empieza su relato desde el momento mismo en que se coloca el uniforme después de haber sido reclutado, y enrolado en las listas de nuevos contingentes que serán enviados al frente; para nada le queda el uniforme y aunque no le gusta la guerra, ha sido contagiado por esa locura que envuelve a la nación, y que es una mezcla de civismo, patriotismo, hombría y juventud. Allá va el Doctor Villafuerte, apretujado en uno de los vagones del ferrocarril hacia el sur de Bolivia, ya se le ha deshecho ese nudo en la garganta, que tenía en el momento de su despedida, de a poco va comprendiendo, que de nada le sirve, hacer planes a largo plazo; él, va a participar en una guerra, y de allá nadie sabe si volverá o no. Ya ha terminado su viaje en ferrocarril, ahora avanza a pié por los valles del sur, San Lorenzo, Tarija, Entre Ríos, y avanzando cada vez más hacia el chaco hasta llegar a Villa Montes, que es la capital del Chaco boliviano. Son 280 hombres, que componen ese destacamento, y Villafuerte ha sido nombrado secretario del comandante, quizá por ser uno de los pocos letrados en aquella cuadrilla de ignorantes, pues él es abogado. Desde Villa Montes, seguirán su viaje hacia Cañada Strongest, que es un puesto de avanzada frente a la línea de batalla. El destacamento está compuesto mayormente por campesinos, muchos de ellos ni siquiera pueden entablar una conversación en español pues su idioma nativo es el quechua o el aimara, así que no entienden nada de lo que se dice y tampoco se dejan entender y menos están en condiciones de usar con cierta destreza el fusil, pues algunos es la primera vez que se topan con tan extraño artefacto. El camino hacia la cañada Strongest, es un sendero interminable por el cual transitan muy a menudo los camiones que transportan tropas y otros menesteres de guerra; como allá en el Chaco, la tierra es muy diferente a la que están acostumbrados aquellos hombres templados desde su cuna en los fríos del altiplano, y que ahora viajan mustios soportando por primera vez aquel calor que para ellos ya se ha vuelto infernal. Allá van, sobre esos camiones, apretujados, sin decirse siquiera una palabra entre ellos, viajan como resignados a un destino fatal y definitivo. La columna de camiones llena la atmósfera de polvo, que apenas les permite respirar.
Pero las acciones de la guerra los llevan de un lugar a otro, improvisando oficinas, reuniendo papeles, haciendo partes y llamadas telefónicas, Villafuerte pasa sus días de campaña, aunque no ha ido a la línea, pero ha sufrido igual los rigores de la guerra; el hambre, la incomodidad, el cansancio, noches sin dormir, etc. Un día, estando el comando instalado en ‘Cañada El Carmen’, Villafuerte fue el primero en recibir la infausta noticia: ¡Ha caído el Mayor Armaza! ¿Cómo pudo haber sucedido? Este Mayor, uno de los más aguerridos y valientes Jefes de este bastión, ha caído muerto junto con sus Estafetas y el chofer; han sido emboscados por los ‘pilas’. Se desata tal desconcierto, no solo por el avance de los paraguayos, sino porque al parecer han sido rodeados. Los ‘pilas’ han obtenido de Armaza los planos de guerra, los informes, y todo lo necesario para encerrarlos, el fuego de las livianas los desorienta y los morteros enemigos apenas fallan su puntería; y dentro de aquel infierno, la única esperanza es huir, quemar todo el campamento, y buscar alguna salida por entre medio del cerco de balas, aprovechan la Noche, y logran medianamente su cometido, huyen de día y de noche, por todas partes parece haberse extendido el enemigo, muchas veces les parece que están dándose vueltas en el mismo lugar, pues las arenas ardientes del Chaco, no conocen cerros, ni quebradas por las que se puedan orientar, no han comido, y el calor parece haberles evaporado hasta la sangre de sus cuerpos; van cayendo, de a uno, de a dos, unos por el alcance del fuego enemigo, otros por el abrazo lento de la sed y el cansancio, otros por la infección de sus heridas. ¡Qué triste es dejar a un compañero!, ahí tirado como un perro, sin poder siquiera cerrarle los ojos, pues no hay tiempo, ni hay fuerzas para hacerlo, todo ese deambular los ha consumido a tal grado que apenas se pueden mover; han tenido que masticar toda suerte de hojas tratando de conseguir el líquido tan necesario para sobrevivir, muchos se han tomado su propia orina, todo ya es insoportable. Se oyen voces, alguien grita desesperadamente ¡aguaaaa! ¡Un poco de agua por favor!. Si, son los ‘pilas’ los que al fin les dan agua. ¡Agua!, si ese precioso líquido de les devolverá la vida; agua de los ‘pilas’, a cambio de su libertad. ¿Tan fácil has caído Villafuerte? Junto a tus jefes y oficiales, junto a tus compañeros, eres conducido por unos soldados paraguayos descalzos, por eso ustedes siempre les llamaron ‘pata pilas’ o simplemente ‘pilas’; mas, ahora eres prisionero de esos ‘pilas’; ya empiezas a saborear la humillación y el maltrato de esos cobardes, eres conducido hasta su base de comando, para luego emprender el largo viaje en camión, pasando primero por Santa Rosa, hasta a Camacho que es el lugar donde hay concentrados más prisioneros, y donde está el Comando Superior del Ejército paraguayo, el ‘comanchaco’ como ellos lo llaman, de ahí hasta Punta de Rieles; y desde ese lugar en ferrocarril hasta Puerto Casado, donde serás embarcado en el Holanda, ese viejo barco, que navegará por el rio Paraguay marcando tu destino, hasta llegar a Asunción. Han sido casi 15 días de viaje, castigados de día y de noche, como dice en un párrafo el propio autor: “El sol los achicharra, la lluvia les cala hasta los huesos, el frio de los amaneceres los acuchilla, el hambre los roe por dentro con implacable fuerza, la disentería les desgarra los intestinos, la avitaminosis les enluta las encías y su pálida madrina de guerra, la tuberculosis, les inicia en el aprendizaje de su rotundo idioma hecho de toses purulentas” Pobres hombres desventurados, que reciben el saludo de la humillación y la vergüenza al llegar a Asunción, pues hasta los niños se toman la molestia para insultarlos. Allá en esa casa de calamina, como le han llamado a ese lugar de reclusión en Campo Grande en las afueras de Asunción has tenido que sufrir días de angustia y dolor por el odio y el maltrato de los paraguayos. Pero, por esas ironías de la vida, tras siete meses de encarcelamiento, muchos de ustedes han sido sacados de allí, y… ¿creías que posiblemente te llevaban para ser liberado?, pero no fue así, porque llegaste a Tacumbú en calidad de castigado a trabajos forzados por rebelde e incitador, junto con algunos de tus compañeros. Qué triste se ha tornado tu vida en ese lugar, tu cuerpo de contextura delgada y poco ejercitada a esta clase de tareas, sufre toda clase de penalidades, han muerto algunos de tus compañeros desnutridos y enfermos, otros se han dado a la fuga, aunque sin éxito, pues han sido recapturados y castigados de una manera horrible, ‘disque’ como ejemplo para todo aquel que intente una nueva fuga. Tanto es el sufrimiento en aquel lugar, que tu amigo ‘Ramírez’ quien se fugo la primera vez, ha vuelto a planificar una fuga junto con algunos otros, apenas se ha recuperado de la primera paliza, y no importándole las consecuencias; tú has sido invitado, pero consideras tu condición, te sientes desvalido y cada día más enfermo, no te animas a intentar esa fuga. Ellos lo han hecho, y han tenido éxito al fin. Ya han cesado las hostilidades en el campo de batalla, los Paraguayos han salido victoriosos; pero no hay siquiera visos de la ansiada libertad para los prisioneros de guerra en el Paraguay, más al contrario, ahora se comportan aun mas déspotas y agresivos. ¡Qué desesperanza!
Ese dolor en tu costado derecho se ha hecho insoportable y la fiebre estos últimos días no te ha dejado, no le tienes miedo a la muerte porque sabes que cualquier cosa es mejor, a seguir viviendo aquí en Tacumbú. Pero… ¡Qué sorpresa! Y, no sabes si ese médico se ha confundido o es que ha tenido misericordia de ti; porque son muchos los enfermos graves, pero tu diagnostico ha sido cambiado por el de ‘paratifoidea’ y eso determina tu inmediato traslado a un hospital en Asunción. En ese lugar de prisión para enfermos, casi te alcanza la muerte, con esos sus brazos fríos, y su manto de color del luto; permítanme mis lectores, transcribir solo un trozo más de tus sentimientos, para que atisben la realidad triste de esos tus días: “Me levanto ayudado por el camillero y apoyándome en las paredes como un perro agonizante, salgo a mirar el paisaje, el color de la tarde. Estoy poseído de un sentimiento de despecho, de furor contra todo el mundo cuya destrucción juro con estos ojos henchidos de odio. ¡Sí, yo quiero llorar a gritos mi impotencia, mi rabia grande en ánimo chico; deseo para el universo la iniciación inmediata de un periodo ‘cataclistico’ en que desaparezca esta creación sometida por el hombre a sus locuras odiosas e inútiles. Quiero que perezcan en horrible confusión opresores y cautivos, ricos y pobres, sanos y enfermos; que se pulvericen todas las naciones del mundo, porque estoy encanallado por el sufrimiento!” Ese levantarte de la postración sin embargo, ha sido el inicio de tu recuperación; el tratamiento aunque escaso, ha hecho el esperado efecto, la fiebre lentamente se ha ido alejando, y el apetito ha regresado, reclamando la reposición de tus escasos músculos. Pero, justo ahora que te sientes mejor, debes sufrir una pena mas, regalo inesperado del capricho de ese doctor ruso empírico. Tu nuevo destino es el hospital de Sapucay, verdadera antesala de la muerte, donde el único curandero es el aire fresco de la serranía, muy pocos de los que llegan aquí viven para contarlo, y tú lo sabes muy bien.
Una navidad más se acerca, y tú sigues siendo un prisionero en el país de los ‘pilas’. ¡Qué deseos de estar con tu familia!, pero nada de eso sucede, y la desesperación, prima odiosa del hambre y la enfermedad que sufres, te hace sentir cada vez más pesada su mano sobre tu hombro enflaquecido y cansado, como tratando de hacerse compañera tuya. Esa nueva enfermedad ahora se llama disentería, y ella te saluda a cada momento con sus insoportables dolores, desgarrándote de a poco los intestinos. Verdaderamente te encuentras considerando a la muerte como una alternativa de liberación, pues aquella ansiada liberación hacia tu tierra, no llega, aunque ha sido anunciada varias veces desde que las hostilidades en el frente de batalla han cesado hace ya más de un semestre.
El 2 de Mayo, ¡qué día memorable para ti! Por fin, la tan esperada, repatriación, después de más de diecisiete meses de cruel prisión. Creo que en estos último días, desde que se te anunció este evento, tu salud se ha recuperado de por sí, te sientes volver a la vida, tanto así que hasta yo que leo tu historia, más de medio siglo después, también me siento contento. ¡Bravo Villafuerte!
No sé en qué momento me desvié del comentario del libro y me encontré haciendo un resumen de él. Es que uno se tienta; pues si bien la trama del libro es trágica, es muy real y absorbente, y más aun si el autor como don Augusto Guzmán, le ha puesto mucho lenguaje bonito, mucha poesía, mucha prosa. Ya hacía tiempo que no leía un libro así; y aparte el afán quizá de que mis lectores se enteren de qué se trata el libro, entonces comentarlo, viene a ser un poco también resumirlo.
Me he admirado de ver como actúa el hombre en circunstancias de estricta criticidad, hechos que hacen que el hombre se vuelva casi una bestia, y que si uno no los vive, es muy difícil imaginarlo. Pero, nosotros que leemos la Biblia, y sabemos que allí también se registran hechos así de críticos, hablando de guerras, violaciones, asesinatos y otras conductas extremas; entonces entendemos mejor esos hechos, pues de lo contrario, acabaríamos como algunos que dicen que no aceptan la Biblia, precisamente porque no pueden creer que un libro que hable de un Dios amoroso, tenga que contener, las más crueles y extrañas conductas que allí se registran; sin embargo, nos sucede a nosotros, tal como lo dijo el Apóstol Pablo: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro 8:28)
Amados, espero que les haya gustado este pequeño comentario, aunque habla de un hecho triste, pero así es la vida, así es el ser humano, y así seguirá siendo; según las Escrituras habrán mas rumores de guerras, mas guerras, el hambre y la sed dejarán ver su silueta de muerte, y ya al final de los tiempos, el ser humano en general vivirá tiempos difíciles, parecidos a los que vivió el Dr. Villafuerte; a Dios gracias, usted y yo tenemos la posibilidad de no pasar por aquello. Que Dios los bendiga. Amén.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias amigo me sirvio de mucho tu resumen te debo una cualquier cosa buscame en mi face https://www.facebook.com/jaimefabian.escalanteaguilar?ref=ts&fref=ts