Hebreos 1:1-2

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quién constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.











1 de septiembre de 2012

¿Tiene Dios un plan para cada persona?

La pregunta que nos enviaron decía: ¿Le diría a Dios si él ha planeado mi vida completamente y podré dejar este mundo una vez que mis hijas ya estén preparadas para vivir sin sus padres? A veces me atemoriza que llegue el día de mi partida y que ellas aún estén estudiando o no tengan su vida formada.
Supongamos que una pareja de novios planea casarse pronto, ellos dentro de sus planes tienen el deseo y la ilusión de tener unos lindos hijos, a los cuales educarán hasta lograr que sean médicos profesionales. Casados ya ellos, logran tener un solo hijo y no dos como era su deseo, y al pasar el tiempo, el niño manifiesta que quiere ser futbolista; sus padres, por supuesto que no están de acuerdo con esta idea, porque piensan que no es la mejor opción, y no es nada parecido a lo que ellos habían planificado para él. Al fin el joven ya tiene edad y decide por lo que él quiere y no por lo que sus padres le piden.
Aunque esta es solo una sencilla ilustración, lo que trato de decir, es que el plan de Dios para cada ser humano, es algo parecido a lo que acabo de contar. Si alguien me pregunta: ¿Tiene Dios un plan para cada uno de nosotros? Yo le diría que sí y con toda seguridad. Luego esa persona pensará inmediatamente, pero… ¿Por qué ese plan para mí no es tan bueno, y es tan diferente al de mi prójimo, a quien parece que todo le sale bien? Quizá empiece a enumerar todas las cosas que de su vida no le gustan, puede quejarse de la esposa indiferente que tiene, del sueldo bajo que gana, de su salud que no es muy buena, o tal vez de sus hijos, que no han sido como a él le hubiese gustado, y muchas cosas más. En definitiva, no podrá entender porque Dios, si es tan sabio y soberano, no pudo haber trazado un mejor plan de vida para él, o es que ¿no es Dios así de poderoso como dicen?
Si bien es cierto que Dios tiene un plan de vida para cada uno de nosotros, este plan incluye un aspecto importante de una gran verdad bíblica, esta es: “Hemos sido hechos a la imagen de Dios” (Gen 1:27). Y, ¿qué significa eso? Significa que así como Dios es libre y soberano de hacer como a él le place, así también nosotros hemos sido hechos con esa capacidad de autodeterminación o libre albedrío; por lo tanto, y aunque el plan de Dios incluye con toda seguridad las mejores cosas para nosotros, estas no se llegan a cumplir porque nosotros intervenimos en el camino, y tomamos nuestras propias decisiones, y por lo tanto es lógico que también asumamos las consecuencias de las decisiones que tomamos. Es probable que debido a nuestra forma de ser, en algún momento solo tendamos a ver que Dios no nos ha trazado un buen plan de vida, y que no seamos capaces de aceptar que, si bien el plan no parece muy bueno, es solo el resultado de nuestra propia forma de actuar.
Por otro lado, tenemos que decir que, si alguien decide permanecer fiel a Dios, esto es con apego estricto a su palabra y a su consejo; ese alguien automáticamente entenderá que las cosas que sucedan en este mundo, no pueden influir para nada en desviar al hombre del plan de Dios, pues este plan en su parte más fundamental está diseñado para que el hombre llegue a vivir con Dios en la eternidad; y nuestra vida acá en la tierra solo sirve, por decirlo de alguna manera, para demostrarle a Dios que le amamos, que deseamos estar algún día con él y que allá donde vayamos, nos portaremos muy bien, así como ya lo estamos demostrando aquí en la tierra. Por lo tanto, el día que el hombre tenga que partir de éste mundo: los familiares que quedan aquí, la situación en que ellos quedan, en manos de quien quedan los negocios, las posesiones, etc., no son relevantes y no deberían influir en la vida del verdadero cristiano. Este, de por sí entenderá que Dios es suficientemente poderoso para cuidar de sus hijos, de su esposa y de sus familiares; y, el no pensar de esa forma es dejar de reconocerle esa capacidad a Dios, es dejar de creer en su amor por las personas, y hasta dejar de reconocer que él tiene un plan para cada cual. Si de alguna manera aceptamos que Dios tiene un plan para nosotros, creo que lo más básico es empezar pensando que él se ocupara de nosotros, de nuestra salud, de nuestros alimentos, de nuestro bienestar, pero, principalmente se preocupará de que lleguemos a obtener la vida eterna junto a él. El problema surge, cuando nosotros queremos que el plan de Dios sea a la medida de nuestros pensamientos, y a la medida de nuestros deseos. Actuamos por cuenta nuestra, hasta habernos alejado completamente de ese plan, y luego nos quejamos de que ese plan no es bueno para nosotros, o solamente lo vemos como bueno, mientras nuestras expectativas y nuestros deseos se cumplen, pero llega el momento donde algo deja de estar de acuerdo a lo que nosotros quisiéramos, y en ese momento recién pensamos que Dios no nos ha dado un buen plan para esta vida.
Ahora, es necesario aclarar que muchas de las cosas que nosotros vemos como estrictamente necesarias, para Dios no lo son; y mientras no tengamos los pensamientos parecidos a los de él, probablemente no entendamos estas cosas y tampoco podamos ver que su plan es bueno. Jesús les dijo a sus discípulos: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?” (Lc 12:22-24) No os afanéis por vuestra vida; eso quiere decir que no nos preocupemos mucho de que si viviremos o moriremos, pues si estamos seguros de que Dios nos ha dado una vida eterna, confiamos en que así es. Si no podemos conseguir pan, y nos llegásemos a morir de hambre, o de frío por no tener vestido, ̶ porque eso es lo que les pasa a algunos cuervos u otras aves ̶ ; sin embargo Jesús enseño que Dios los alimenta, y lo que vemos que les pasa a las aves, ese es el cuidado que Dios les da, y seguramente las aves se mueren sin renegar de Dios, y mientras viven, viven muy contentas con lo que tienen, sea poco o sea mucho; y es que a ellas ni siquiera se les ha prometido una vida eterna. Luego de presentar esta enseñanza, Jesús pregunta: ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¡Claro que Dios nos proporcionará un mejor cuidado!
Lo que nosotros debemos pensar es que muchas, por no decir todas las cosas malas que pasan en este mundo, no son por obra de Dios, sino que son por obra de nosotros mismos, lo seres humanos, y en algunos casos pueden ser obra o influencia de Satanás; por lo tanto la pobreza, los conflictos familiares, las enfermedades y toda clase de mal ha sido cultivado afanosamente por el ser humano, y si nos toca pasar por esos problemas, primero deberíamos pensar y aceptar que somos los autores de todo aquello, y luego aceptar que estas situaciones adversas, pueden servir para demostrarle a Dios, que de todas maneras confiamos en sus promesas, y que deseamos un día estar con él. Pero… ¿Cómo es eso? ¿Acaso Dios no tiene poder para controlarlo todo? Vuelvo a citar la sentencia bíblica: “Hemos sido hechos a la imagen de Dios”. Dios no va a intervenir en nuestro actuar, no tiene por qué hacerlo, porque eso significaría que no somos autodependientes o que no tenemos libre albedrío, significaría que no hemos sido hechos a su imagen; en ese caso pasaríamos a ser simplemente como los animales, y como ya dijimos, los animales no tienen el problema que tenemos nosotros los seres humanos; quiero decir que los animales no tienen el problema del afán por las cosas materiales, el problema del pecado, no tienen problemas de convivencia y si no fuera por el hombre, creo tampoco tendrían problemas de alimentación y hábitat.
Mas, como hemos sido hechos a la imagen de Dios, nosotros sí tenemos autodeterminación o libre albedrío, y Dios no quiere relacionarse con animales, aunque a ellos por supuesto que los ama; pero él ha hecho un ser superior, un ser que tiene conciencia de su libertad y que tiene muchos de sus atributos, y es con ese ser con quien quiere tener comunión. Para poder amar a Dios de manera libre, debemos tener libre albedrío, debemos tener la capacidad de elegirle libre y voluntariamente como nuestro Dios y Padre, incluso debemos tener la capacidad de elegir no amarle o de rechazarle, es la única manera de que podamos demostrar que le amamos voluntaria y verdaderamente, es la única manera que podemos demostrarle a Dios qué camino o qué decisión hemos tomado, y que esa decisión no ha sido influenciada por él sino que proviene directamente de nuestra propia conciencia y voluntad.
Por supuesto que Dios tiene todo el poder para hacer lo que a él le plazca. El puede sanar enfermedades, él puede prolongar la vida a las personas, también podría acortársela por supuesto, él puede enviar lluvia para tener buenas cosechas, el puede hacer todo lo que nosotros nos podemos imaginar, pero… ¿Por qué entonces no lo hace? Para responder a eso, tenemos que mirar el versículo que está al lado del anterior y que dice: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y SEÑOREE en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, EN TODA LA TIERRA, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gen 1:26) Yo cambié a propósito esas palabras a mayúsculas, porque ahí está el secreto para responder esta pregunta. Si Dios pasara interviniendo en las cosas que hacemos, entonces dejaríamos de ser libres, como ya lo hemos dicho; pero además dejaríamos de ser los DUEÑOS Y SEÑORES DE LA TIERRA, tal como él lo dijo el día que nos creó . Sería como si usted le regalara una bicicleta a su hijo, y luego él tuviera que usarla solo en los momentos y en la forma en que a usted le parece y no como él quiere, o sea él no estaría capacitado para hacer lo que quiera con su bicicleta; esto: Primeramente, sería como si no se la hubiese regalado ¿verdad? Y luego, ¿Cómo podría usted saber si realmente él aprecia el regalo? ¿Cómo saber si realmente él sigue sus consejos de cuidado y buenas costumbres? Esta es la razón por la que Dios no interviene comúnmente en las cosas del hombre: “Él ha determinado que somos los dueños y señores de este mundo” y cuando él nos lo entregó tenía todo muy limpio, estaba todo bien equilibrado, y había mucha abundancia; por lo tanto todo lo que aquí sucede, pasa a ser de nuestra propia responsabilidad. Sin embargo debemos notar que a pesar de todo eso, Dios sí cuida de la humanidad, y ha hecho muchas cosas para convencernos de que está pendiente de nosotros, de que nos ama y de que desea un día estar junto a nosotros. A través de la historia, Dios se ha manifestado innumerables veces, ha enviado a su hijo único, para que podamos creer en él, y así ser salvos; y es más, él se manifestará activamente en la vida de cualquier ser humano, si este decide conducirse bajo la voluntad de Dios; o sea, cuando el hombre decide por si solo, no hacer casi nada guiado por su propia decisión, si no que lo pone todo en la voluntad de Dios. Es como si su hijo a pesar de haber recibido la bicicleta, y a pesar de saber que él es el dueño absoluto y tiene muy claro que puede hacer lo quiera con el aparato; de todas maneras decidiera preguntarle cuando puede salir con ella a la calle, o como es que debe cuidarla, o le pide consejos de como hacerle un buen mantenimiento. Esto demostraría que el joven realmente esta feliz y agradecido por lo que usted a hecho por él; y usted amorosamente le dará los mejores consejos y le ayudará en todo lo que necesite para tener siempre bien su bicicleta y hasta quizá le regale algo de dinero para que la hermosee ¿verdad? Así Dios, también puede intervenir en la vida de nosotros, sanando nuestras enfermedades, puede bendecirnos materialmente, puede consolarnos en los momentos de tristeza y hacer muchas cosas más; y tengo que aclarar, que no es solo una posibilidad, sino que así lo hace ¡Hay una inmensa nube de testigos!, que pueden dar fe de que así ha sido en sus vidas. Incluso tendríamos que decir que Dios interviene a veces en la vida de personas que ni siquiera creen en él; o quizá hasta reniegan de él. Nadie le puede decir a Dios lo que debe hacer, o pedirle cuentas de lo que hace, porque él es dueño de hacer lo que él quiera; tal como nosotros somos, y que también podemos ayudar no solo a nuestros hijos, sino a cualquier persona, y por cualquier motivo; y si por alguna razón decidimos no hacerlo, pensamos que somos completamente libres de haber tomado esa decisión. Así actúa Dios, y nosotros fuimos hechos a su imagen, por lo tanto actuamos, bajo ese mismo espejo de conducta.
Lo que puedo contestarle a la persona que me envió esta pregunta, es que si bien Dios tiene un plan para cada ser humano, y ese plan, que dicho sea de paso es eterno, no tiene mucho que ver con él en nuestro paso por este mundo, a no ser de que el hombre decida voluntaria y libremente depender de Dios en este mundo; entonces por supuesto, todo lo que le suceda a ese hombre será responsabilidad de Dios. Pero aquí debemos tomar en cuenta dos cosas: Primeramente que de todas maneras el hombre sigue siendo libre, y puede en cualquier momento decidir dejar de depender de Dios, así como también puede decidir seguir dependiendo de él toda su vida. Por otro lado, tenemos que estar conscientes que depender de Dios puede justamente significar que él nos use para dar testimonio a otros, para demostrar qué tanto amor tiene por la humanidad, y qué tan dispuesto esta a perdonar nuestras maldades; y en ese cometido, es posible que la persona utilizada por Dios tenga que pasar por momento difíciles, de dolor o sufrimiento y quizá hasta entregar su vida como testimonio de fidelidad. Veamos eso en una sola mirada a la vida de Jesús: Sufrió, pasó necesidades, fue rechazado, y murió a manos de hombres pecadores; y aún en la cruz, pidió perdón por ellos al Padre. Y si a nosotros no nos impacta la vida y pasión de Jesús, es probable que Dios tenga que seguir usando a sus hijos para impactar a las personas, quizá tenga que usar a nuestros familiares cercanos, quizá nosotros mismo tengamos que pasar por el valle de sombra y de muerte, para ser impactados por su amor, y así tener oportunidad de demostrar no solo a él, sino también a los demás, que tamaña fe tenemos y que determinación de seguir la senda que Jesús nos trazó; muchas veces es la única forma de poder entender su plan y tener la certeza de que todo esto sucede porque nos ama, porque desea tener comunión con nosotros y desea un día estar con nosotros. Las personas que están bajo la voluntad de Dios lo entienden perfectamente y se gozan en ello, pero es probable que las personas que no viven bajo esa voluntad sino que viven bajo su propia voluntad, solo vean que Dios finalmente no es tan bueno como muchos lo predican y que de todas maneras no ha tenido un buen plan para ellos. Como siempre espero que estas meditaciones, le lleven al convencimiento de que nuestro amoroso Dios, está pendiente y deseoso de tener comunión con cada ser humano, él desea bendecirnos y perdonar todas nuestras iniquidades, pero si algo de eso no sucede, no es por él, es por nosotros.
Que Dios les bendiga mucho. Amén.